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Heart Machine regresa con una propuesta de estilo artístico sublime y que sorprende con su apuesta en PS5, aunque resulta ciertamente repetitiva con el paso de las horas.

Hyper Light Drifter es uno de los títulos independientes que más impacto ha causado en el último lustro. Sus responsables, Heart Machine, fueron muy bien valorados en 2016 por su espléndido trabajo en un título que respiraba un aire fresco y que ofrecía algo diferente a lo que había por aquel entonces. Con el apoyo de Annapurna, el equipo ha estado trabajando durante los últimos años en su nuevo proyecto: Solar Ash.

Un título que llega bajo el amparo de PlayStation para sacarle el mayor partido a sus prestaciones, especialmente en la nueva generación con PS5. No cabe duda de que su apuesta sorprende desde los primeros compases, pero va decayendo con el paso de las horas ante unas mecánicas repetitivas y que se diluyen entre sus preciosos entornos, que resultan incluso más agradables que el propio objetivo en sí.

El Ultravacío, a tus pies

Solar Ash nos pone en la piel de Rei, una criatura atrapada en una dimensión con problemas espacio-temporales y que tendrá que adentrarse en el Ultravacío para evitar que su planeta natal sea consumido por el mismo. Para conseguir su objetivo, la joven que dispone de la cualidad de patinar por los entornos de esta anomalía, debe encontrar a los enemigos gigantescos que están provocando ese caos y, por supuesto, derrotarlos. Una tarea que no es nada sencilla, por lo que hay que deslizarse bien entre las opciones que permite la propuesta.

Entornos bellos en los que perderse

solar ash escenarios

Antes de entrar a desgranar las mecánicas jugables, hay que detenerse en lo que más destaca de Solar Ash, sin ningún género de duda: su dirección artística. Se trata de un título realmente bello y con una paleta de colores muy atractiva, por lo que es fácil maravillarse ante sus entornos, con un diseño de niveles que potencia esta primera impresión cada vez que te adentras en una nueva zona. Todo está construido para invitarte a explorar sus entornos y patinar sobre ellos con gracilidad, mientras la explosión de color se va abriendo paso frente a tus ojos.

No cabe duda de que es su punto más fuerte y en el que se ha realizado un mayor esmero, pues dejar con la boca abierta al jugador parecía un mantra en su desarrollo. Y es que no solo estamos ante entornos realmente bellos y coloridos, sino que también han sabido darle ese toque de identidad que debe tener un vacío en el que chocan el espacio y el tiempo. Estructuras imposibles, tanto encima como debajo de los pies de Rei, la posibilidad de desafiar a la gravedad e incluso a los sentidos para explorar y conseguir toda la energía repartida por ellos, la libertad que aportar colgarse de una pared y poder ascender para alcanzar un punto que podría parecer imposible en cualquier otro juego… Simplemente fantástico.

Todo esto, por supuesto, potenciado por el hardware de PS5, plataforma en la que he podido probarlo. Esa paleta de colores tan intensa y viva se reproduce de manera perfecta con las cualidades de la consola y su rendimiento es sobresaliente para aportar ese tinte de velocidad a la exploración, sin que haya ningún inconveniente por el camino. Lo que sí se echa en falta a este respecto es que se hubiera incluido algún tipo de funcionalidad con el DualSense, pero a este respecto ya empieza a ser una costumbre que pase realmente desapercibido.

La sombra del coloso… anómalo

solar ash colosos

El objetivo principal del juego es encontrar a las anomalías colosales para conseguir derrotarlas y evitar que consuman la energía, lo que amenaza con destruir el planeta de Rei. Para ello, la protagonista ha de encontrar sus puntos débiles por todo el mapa en cuestión para dejar a la vista los ojos de las monstruosas criaturas. Una vez que se ha conseguido al completo, comenzará un enfrentamiento que es fácil comparar con otra de esas obras de arte que quedará para la posteridad: Shadow of the Colossus.

No obstante, el título de Heart Machine es mucho más ágil que el de Team ICO, por lo que la habilidad del jugador y su rápida reacción es clave para poder alcanzar el objetivo. En Shadow of the Colossus, la paciencia era una virtud y saber encontrar el momento exacto para ello prácticamente una necesidad. Aquí, por el contrario, hay que deslizarse por el lomo del enemigo, golpeando en tiempo límite los objetivos hasta llegar al último punto en el que asestarle el golpe definitivo. A medida que se va avanzando, cada jefe tiene sus propias particularidades que complican el desarrollo de la “batalla” -si es que se le puede llegar a calificar de este modo-, por lo que se irá complicando poco a poco hasta propiciarle el golpe definitivo que acabe con su existencia.

La mala noticia a este respecto es que Solar Ash no tiene una gran profundidad en su propuesta, cayendo en una dinámica repetitiva y que no sorprende, por lo que cada vez que te internas en una nueva zona, sabes perfectamente lo que te vas a encontrar y cuál es el objetivo. Incluso en estos enfrentamientos el plan apenas varía, por lo que con el paso de las horas se va haciendo más y más tedioso enfrentarse a la misma dinámica una y otra vez, a pesar de ser un juego que no destaca en demasía por su duración: hablamos de un máximo de 8 horas para superarlo, aun explorando sus entornos lo suficiente. Por lo tanto, hay ideas muy buenas por parte de Heart Machine, pero su ejecución resulta predecible y falta de ritmo. La sensación impactante del inicio se va diluyendo, como un azucarillo entre su mar de nubes.

Una preocupante escasez de tareas secundarias

solar ash explorar

Donde sí que comete un fallo garrafal Heart Machine es en no incluir tareas secundarias que amplíen más el bello mundo que han creado. Durante toda la propuesta da la sensación de que nos encontramos ante un mundo vacío, sin demasiadas cosas que hacer, más allá de deslizarnos por sus nubes, grindear en raíles que te llevan a otras zonas, abrir atajos mediante ascensores para llegar antes a otro tipo de emplazamiento superiores y un largo etcétera que siempre tiene como elemento principal la exploración. No obstante, de nada sirve trabajarse tan bien el diseño de niveles si no tienen nada más que ofrecer, lo que conlleva una exploración inocua.

No hay misiones secundarias que ayuden a conocer mejor el universo en el que nos estamos internando, más allá de unos coleccionables y conversaciones que dan información del resto de personajes que se cruzan en el camino de Rei, aunque sin ninguna recompensa para ello ni un incentivo que lleve al jugador a querer saber más. En cuanto a los coleccionables mencionados, se tratan de archivos que aportan nuevos trajes para la protagonista, de modo que se pueda personalizar al gusto del jugador en relación a sus atuendos. Por otro lado, tendrás que activar al asistente de cada zona para que revele las ubicaciones de los puntos débiles del coloso y, además, también te ofrecerá la opción de comprar ciertas mejoras para Rei, generalmente un punto más de salud para poder enfrentarte a los enemigos repartidos por el mapa.

De hecho, este es otro punto interesante a tratar, ya que la acción de atacar es prácticamente una anécdota y se usa con veces contadas en el título. Sí que hay enemigos en el camino y, con el paso de las zonas, se van volviendo más poderosos y amenazantes, pero hay pocos momentos en los que enfrentarse a ellos sea realmente una necesidad. En muchos casos, la velocidad sobre la que está planteada la propuesta invita a esquivarlos, pasar de largo y alcanzar el objetivo sin detenerse a un enfrentamiento que tampoco aporta gran cosa, más allá de un puñado de energía para poder realizar las mejoras mencionadas anteriormente. Teniendo en cuenta que todo el mapa está recubierto de esta sustancia, los combates son innecesarios, notándose un claro déficit en su planteamiento y ejecución.

La narrativa oculta, una práctica cada vez más habitual

solar ash entornos

Donde también destaca Solar Ash y que no se puede pasar por alto es en su intento por ofrecer una mayor profundidad en la historia de manera oculta, invitando al jugador a que la descubra por sí mismo, sin que sea una necesidad. Obviamente, no estamos ante un título que siga la fórmula From Software en este sentido, porque sí que hay un hilo argumental muy bien definido y los sucesos principales te van llevando por un camino claro y conciso, para que se pueda conocer qué le ocurre al planeta de Rei y si la joven consigue alcanzar su objetivo.

Sin embargo, sí que se advierte esa pizca de misterio que cada vez se está instaurando más en los videojuegos para que el que se pone a los mandos sea capaz de llevar una exploración autónoma y sorprenderse con lo que va encontrando y su modo de enlazar con la historia, abriendo nuevas vías. Reitero que Solar Ash no lo ejecuta del mejor modo, pues son simples líneas de texto que te ayudan a comprender del mejor modo lo que está sucediendo, pero en el resto de títulos conocidos por esta práctica, sí que se ofrece una recompensa que haga que merezca la pena hacer el esfuerzo. Hoy en día, obligar en cierta medida al jugador a hacer un proceso secundario sin obtener algo a cambio, es una apuesta arriesgada y que no suele tener buena recepción.

Un juego que navega entre el mar de nubes indie del panorama

solar ash enemigos

No se puede decir que Solar Ash sea un mal juego y, mucho menos, que sea aburrido. En caso de afirmar alguna de las dos cosas, estaría mintiendo. He disfrutado de su propuesta, me ha impresionado con entornos muy originales, tanto por su construcción como por su paleta de colores. No obstante, falla estrepitosamente en otra de las partes fundamentales de un videojuego: sus mecánicas. No es que estén mal ejecutadas de por sí, sino que su constante repetición hace que sea difícil avanzar sin saber qué hacer y que se convierta en un proceso mecánico.

Con un poco más de profundidad, se podría haber conseguido un producto más redondo y que destacaría entre el enorme mar de títulos indies que llegan actualmente al mercado. Por desgracia, Solar Ash será otro de esos tantos que pasarán sin pena ni gloria por el mercado, con una propuesta aceptable, pero que no termina de alcanzar la nota sobresaliente que prácticamente se exige hoy en día para que sea capaz de destacar por encima del resto. Si buscas un título de corta duración que pasarte en un fin de semana sin complicarte en exceso, lo nuevo de Heart Machine te gustará. De lo contrario, puede que lo abandones ante su reiteración de ideas.

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