Análisis de Remnant: From the Ashes - Una joya que ha pasado desapercibida

Una apuesta de riesgo
Os presentamos lo nuevo de los creadores de Darksiders III. Atiende al nombre de Remnant: From the Ashes, es una suerte de RPG de acción con elementos aleatorios y ya os adelantamos que es muy bueno. El mundo se enfrenta al apocalipsis, unas entidades de otra dimensión están dispuestas a borrar todo rastro de la humanidad y nosotros, un guerrero que apenas acaba de aprender a empuñar un arma, está destinado a cambiar el terrible final que el destino tiene preparado el hombre. Gunfire Games sorprende con un título muy interesante, reminiscente de Dark Souls pero con argumentos más que suficientes para destacar sin la ayuda de nadie.
Antes de meternos de lleno en lo que el título ofrece, la pregunta del millón: ¿Es procedural? Sí y no. Imaginad que la historia se sucede a través de un viaje entre puntos unidos por líneas. En esos puntos, ocurrirá un hecho relevante, mientras que cada línea planteará situaciones diferentes en cada partida. Hay un comienzo y hay un final, pero todo lo que vemos por el camino es imprevisible. Una apuesta valiente que se convierte en el principal atractivo del juego, ya que por un lado tenemos un mundo persistente mientras que, por otro, cada partida se siente diferente y nos hace vivir un sinfín de variantes. A diferencia de otros muchos títulos de similares características, Remnant: From the Ashes no lo deja todo en manos del azar.

¿Mejor en compañía?
Remnant: From the Asues es un juego con un claro enfoque multijugador, aunque no por ello deja de lado a los jugadores que prefieren disfrutar en solitario. La dificultad aumenta conforme más personas se unen a nuestro grupo y lo hace mediante el equilibrio de estadísticas. Si en lugar de solos optamos por jugar con una o dos personas, no veremos cómo aparecen más enemigos, pero sí cómo su vitalidad y poder ofensivo se eleva hasta el punto en que, sin la ayuda de nuestros compañeros, no podríamos hacerles frente. Esto es algo que se nota —y mucho— en los combates contra jefes finales; peleas en las que el rival es muy duro y sus patrones de movimiento rompen con todo lo establecido durante el camino hacia la misma.
El sistema para jugar en línea es peculiar: los usuarios se unen libremente a nuestro pelotón, pero solo aparecen cuando descansemos en un punto de control. Estos elementos actúan prácticamente igual que las hogueras de Dark Souls, ya que nos permiten recargar nuestra munición, rellenar los indicadores de salud y viajar a otras zonas del mundo. Cuando un jugador entra en nuestra sesión, el juego nos avisa de que hay alguien esperándonos. Además, como resulta evidente, también podemos limitar cada partida al uso de amigos agregados o ser nosotros los que viajemos al mundo de otros jugadores con la intención de ayudarles en su contienda.
Aunque es cierto que muchos jefes finales acostumbran a invocar a pequeños —pero molestos— esbirros, el juego está perfectamente diseñado para que cualquier situación sea asumible sin depender del número de jugadores que formen el grupo. Personalmente, he experimentado combates muy difíciles en solitario, pero también hay otros en los que contar con ayuda solo ha sido útil para hacer que los enemigos dupliquen sus estadísticas. En resumen, cada momento es diferente y la decisión de jugar en compañía o en soledad no es más que una cuestión de gustos, en ningún momento es una imposición.

Marcando las diferencias
Dicen que los pequeños detalles son los que permiten que algo se desmarque de los demás. Y es cierto; el título de Gunfire Games apuesta por decisiones de diseño muy interesantes, especialmente en lo que a progresión se refiere. A la hora de profundizar en el desarrollo de nuestro personaje, la experiencia obtenida luchando permite distribuir rasgos o puntos de habilidad para mejorar sus aptitudes. Lo curioso es que los atributos no se limitan a fuerza, agilidad, resistencias y otros que ya conocemos, sino que muchos están bloqueados y para descubrirlos debemos realizar ciertas acciones. Por ejemplo, la primera vez que juguemos una partida en línea desbloquearemos el rasgo "trabajo en equipo" y aumentar su valor hará que seamos más eficaces cuanto más cerca estemos de nuestro compañero.
Esto es algo muy interesante, ya que otros rasgos nos exigen encontrar a un determinado personaje, derrotar a algún jefe que no aparece en todas las partidas o alcanzar una zona del juego por la que no necesariamente tenemos que pasar de cara a completar la historia. Una decisión pensada para ofrecer una experiencia que se renueva constantemente y que incita al jugador a explorar cada rincón del mundo. Además, estos rasgos forman parte del plan que todo usuario debe trazar si desea elaborar una build de garantías; son muchos elementos y no todos son útiles para el mismo estilo de juego.

En lo que al equipamiento y desarrollo de armas se refiere, Gunfire Games también ha pensado en cómo ofrecer algo diferente a lo que generalmente vemos en el género. ¿Cómo? Mediante el uso de habilidades incrustadas en cada arma. Conforme exploramos y derrotamos a jefes finales, vamos recogiendo objetos únicos que sirven para forjar estas habilidades. Posteriormente, podemos equipar una a nuestras armas favoritas y hacer uso de ellas una vez infligimos el daño suficiente para llenar el medidor de energía. Entre el amplio abanico de poderes que tenemos a nuestra disposición, encontramos disparos incendiarios, escudos de luz, señuelos para distraer a los enemigos o crear campos de curación para nuestros aliados. En resumen, tanto el sistema de progresión como el uso de habilidades dar lugar a una experiencia mucho más profunda de lo que puede parecer tras un primer vistazo.
Cuando las cosas se hacen bien...
Gunfire Games ha sabido dar con la tecla a la hora de ejecutar sus ideas. Y es que, lejos de lo que uno puede pensar cuando lo ve desde fuera, Remnant: From the Ashes es un gran juego. El conjunto, formado por elementos de acción, RPG, supervivencia y en menor medida, looteo, ofrece una experiencia muy adictiva. Bien diseñado tanto para jugar en solitario, como para hacerlo en compañía de uno o dos amigos. Bien diseñado en cuanto a progreso y curva de dificultad. Incluso el componente aleatorio, algo que tiende a convertirse en el Talón de Aquiles de muchos títulos de características similares, funciona de maravilla y ha sido concebido con suma inteligencia, ya que lejos de hacer que el juego caiga en la monotonía, lo que consigue es renovar las sensaciones que uno experimenta en cada partida. Si sois amantes de la acción, los elementos de rol y os gustan los desafíos exigentes, os recomendamos encarecidamente que le deis una oportunidad.