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Analizamos Dolmen, lo nuevo de Koch Media, en su versión para Xbox Series X.

En la última década en el sector del videojuego se han podido ver muchas apuestas que sigan la línea de la saga Dark Souls y cualquier otra obra de firme From Software. Una fórmula que no ha parado de reinventarse y ofrecer nuevas opciones, con Elden Ring como su cúspide actual. No obstante, más allá del trabajo del estudio japonés, no son pocos los que se aventuran a crear sus propios títulos englobados en el género soulslike. Este es precisamente el caso de Dolmen, desarrollado por Massive Work Studio y enmarcado en el entorno de Prime Matter, la marca de Koch Media.

Durante los últimos días hemos tenido el privilegio de disfrutar de Dolmen en su plenitud en la versión de Xbox Series X para realizar su análisis y, aunque se nota el bajo presupuesto con el que ha contado respecto a otras apuestas del género, ofrece ingredientes suficientes para confiar en el nacimiento de esta nueva marca y, especialmente, en el trabajo del estudio brasileño que hace su debut con esta obra. Un soulslike atractivo al que le salen las costuras con el paso de las horas, pero que cumple con lo que debe.

Dolmen: toda la información

DolmenO
PlataformaPS5, PS4, Xbox Series X, Xbox One y PC
Fecha de lanzamiento20 de mayo de 2022
DesarrolladorMassive Work Studio
GéneroSoulslike, acción
IdiomaVoces y textos en inglés

Dolmen es el primer juego del estudio brasileño Massive Work Studio, quienes forman parte del programa Prime Matter de Koch Media. Con su lanzamiento el 20 de mayo de 2022, propone una fórmula ya vista en otros títulos del género soulslike con grandes momentos de acción y batallas contra jefes trepidantes. El único inconveniente llega para aquellos que no estén familiarizados con la lengua de Shakespeare, ya que tanto sus voces como sus textos están en inglés.

Experiencia con Dolmen

Dolmen es un videojuego muy disfrutable si estás acostumbrado al género soulslike, vaya eso por delante. Teniendo en mente que se trata de un título que no puede competir con los gigantes de la misma temática, sabe cumplir bien con las funciones principales y construir un universo atractivo y que consiga sacar el máximo partido a sus posibilidades. No obstante, con el paso de las horas se va notando la falta de experiencia del estudio y un declive de la frescura inicial, aunque consigue mantener el tipo hasta los compases finales, dejando un producto muy decente y que gustará a los aficionados al género que nos ocupa.

Por supuesto, también destaca por una dificultad nada desdeñable, aunque está muy bien trasladada. Tras los compases y tutoriales iniciales, te puedes poner a tono y adaptarte a los controles de Dolmen en zonas plagadas de enemigos relativamente débiles y que te permitirán poner a prueba todas las habilidades con las que cuenta el protagonista. Todo ello después de elegir clase, por supuesto. Una emboscada por allí, una muerte por allá... Dolmen te enseña de buen grado en qué consiste su propuesta, sin que la frustración te ataque en los primeros instantes de juego, permitiéndote avanzar y descubrir, hasta llegar a zonas más exigentes y a jefes con los que cumplir con el reto que se busca en este tipo de juegos.

Una jugabilidad dinámica, pero que no inventa nada nuevo

dolmen gameplay

Lo bueno de la jugabilidad de Dolmen es que se adapta perfectamente al estilo de cualquier otro juego del género: ataque rápido, ataque potente, esquivar, bloqueo, potenciador de ataque... En ese sentido es una propuesta clásica que sabe ejecutar a la perfección la particularidades de este tipo de videojuegos. No obstante, se le echa en falta algo más de personalidad, más allá de su marcado estilo artístico y su inmersión en el espacio exterior, algo que, si bien se ha explorado en algunas ocasiones en el género, no es lo más habitual.

Dejando esto de lado, Dolmen consigue generar una dinámica divertida en prácticamente todo su recorrido. La unión de las armas cuerpo a cuerpo y las de fuego le da un sentido más profundo a los combates, que están bien ejecutados en su conjunto. Además, el juego con los elementos también es un factor clave, ya que las debilidades y resistencias de los enemigos están muy marcadas por estos patrones, lo que obliga en ciertas ocasiones a modificar el equipamiento para hacer frente a zonas más desafiantes o incluso a algunos de los jefes que ponen las cosas más difíciles, algo de lo que hablaremos en el siguiente bloque. Sin embargo, hay momentos en los que las animaciones no responden como deberían y los combates contra enemigos mundanos se hacen artificiales y sin demasiada alma.

Si hay que ponerle un pero a la progresión general del título es que los puntos de reaparición están muy mal repartidos por el mapa y es fácil verse recorrer zonas muy extensas para poder alcanzar de nuevo al jefe que te ha demostrado que Dolmen no es un lugar seguro y placentero. Los atajos no están implementados de un modo tan sublime como en las obras de From Software y eso genera cierto hastío cuando se te atraganta uno de esos temibles enemigos y estás obligado a encarar el largo camino hasta llegar a su posición una y otra vez.

Jefes desafiantes y con un gran diseño

dolmen jefe

No cabe duda de que adentrarse en el género soulslike es un reto para cualquier estudio debutante, por lo que hay que valorar el trabajo de Massive Work Studio. Lo que más me ha sorprendido de su propuesta son los jefes a los que hay que enfrentarse a lo largo de la aventura, ya que son una grata sorpresa en prácticamente su totalidad. Si a juegos similares se les ha podido criticar la continuidad en los diseños de los mismos y el conservadurismo a la hora de plantear las batallas mediante sus escenarios o el modo de afrontarlas, aquí Dolmen se ha hecho un máster de cómo revolucionar cada una de ellas y convertirlas en algo único y especial.

Si bien como he comentado anteriormente el progreso del juego puede ser lineal e incluso la variedad de enemigos es escasa, se nota que se ha puesto un enorme esfuerzo en lo que verdaderamente importante y lo que, a fin de cuentas, marca a los amantes del género: las épicas batallas contra jefes. Se agradece enormemente que cada una sea diferente a la anterior, y eso teniendo en cuenta que dispone de un número nada desdeñable de ellas. Jefes agresivos, otros más tácticos, algunos que incluso tienen un puzle que descubrir para ser derrotandos... Todo es una delicia en este sentido que hace olvidar la linealidad anterior y que te obliga a exprimir al máximo tus habilidades para superarlos. Sin lugar a dudas, los mejores momentos de Dolmen y los que sacan a relucir el potencial del estudio brasileño de cara al futuro.

Un diseño de niveles muy lineal y soso

dolmen escenarios

Lamentablemente, donde no se puede decir muchas cosas positivas del título es en su diseño de niveles, algo fundamental para poder disfrutar durante todo el recorrido de un juego de estas características. Aquí sí que se ha apostado por un conservadurismo extremo y que hace notar las texturas del juego hasta límites insospechados. Si bien en los primeros compases se intenta ofrecer algo más de variedad, es en la segunda mitad donde realmente se viene todo abajo con escenarios prácticamente iguales en todas las localizaciones y una falta de dinamismo preocupante.

El mayor error que se le puede achacar al diseño de niveles es su nula exploración, ya que el efecto pasillo del que se ha hablado en innumerables ocasiones sobre decenas de juegos alcanza su máximo exponente en la mitad del juego hacia adelante. Terrenos angostos en los que es difícil encontrar algo que no se localice en línea recta y que produce que los enfrentamientos tampoco sean algo placentero, ya que hay mucho menos espacio para moverse y poder ejecutar algunas técnicas. Parece como si en este punto se hubieran acabado todas las ideas para completar la propuesta y el recorrido hasta el siguiente jefe fuera solo un mero trámite.

Técnicamente decente, pero con un sistema de audio muy pobre

dolmen

Pasamos al terreno técnico, donde también encontramos luces y sombras en su ejecución. He podido analizar Dolmen en una Xbox Series X y no puedo tener ningún tipo de queja respecto a su desempeño: tanto en el modo rendimiento como en el fidelidad cumple a las mil maravillas o no he podido apreciar ningún tipo de problema. A este respecto, la mayor parte del tiempo primó el modo rendimiento, ya que no existe una enorme diferencia entre ambos y siempre es mucho mejor disfrutar de un rendimiento de 60fps para mejorar la respuesta de los movimientos y que el gameplay sea más ágil.

Sin embargo, es de lo poco bueno que se puede decir en este terreno. Las animaciones, tanto del personaje como de los enemigos, son bastante pobres y muy limitadas, repitiendo el patrón una y otra vez, algo que con el paso de las horas genera más de una mueca de desaprobación. Hay que comprender las limitaciones de Massive Work Studio en el desarrollo y el corto presupuesto, eso por descontado, por se hace un poco raro respecto a otras joyas que han llegado al mercado que puedan considerarse al mismo nivel que Dolmen. Algo similar ocurre con los efectos especiales, que no terminan de estar pulidos y que resultan algo extraños en su ejecución.

Por último, he experimentado serios problemas con el sistema de audio en varios puntos del juego. En ocasiones, desaparecía por completo y solo se escuchaban algunos diálogos, por lo que era incluso más difícil saber dónde estaban situados los enemigos o sentir la atmósfera que se pretende imponer en este tipo de videojuegos, donde las criaturas suelen producir sonidos horripilantes y los golpes de las armas, los disparos y los efectos de sonido acostumbran a completar la propuesta de buen grado. Confío en que sea algo que se solucione en futuras actualizaciones. Otro aspecto que no brilla en exceso es su banda sonora, muy lineal y sin temas que destacar.

Conclusiones y nota de Dolmen

dolmen

Dolmen es una primera de fuego aceptable para Prime Matter y para el estudio Massive Work Studio. Hay muchas cosas que pulir en su propuesta y no cabe duda de que todo el trabajo vertido habrá sido una enorme experiencia para el futuro, pero faltan varios ingredientes para poder situarse en la misma mesa que otras grandes obras de From Software o de estudios que han podido acercarse al equipo liderado por Hidetaka Miyazaki. En esta ocasión nos encontramos con un videojuego correcto, que no arriesga en exceso y que sabe brillar en los momentos clave. No obstante, en su conjunto es una propuesta que navegará entre el mar de muchos otros juegos del mismo corte que no pasarán a la historia.

Su diseño de niveles irregular, la pobreza de las animaciones, la construcción de su universo y una falta de cohesión entre lo que pretenden mostrar producen cierta apatía con el paso de las horas y, aunque a nivel jugable es disfrutable y cumple con lo que promete, son aristas que hay que pulir con ahínco para poder conformar un producto más redondo y que consiga encandilar a los amantes del género soulslike. Toca trabajo que hacer, pero no cabe duda de que los que busque un reto, lo acabarán encontrando de buen grado.

73
¿Merece la pena Dolmen?
Lo mejor
  • Una buena ejecución de los patrones habituales del género soulslike. Disfrutable en sus mecánicas principales.
  • La variedad y originalidad de las batallas contra jefes. Un absoluto deleite que saca lo mejor de las cualidades del estudio y de las habilidades del jugador.
  • Un rendimiento óptimo que facilita en todo momento el desempeño del gameplay, sin ningún tipo de contratiempo ni bajadas de frames.
Lo peor
  • Aunque cumple con lo básico, no termina de revoucionar la fórmula ni de ganar identidad.
  • Las animaciones son bastante pobres, tanto de los personajes como de los enemigos, que tampoco brillan por su originalidad.
  • El diseño de niveles, muy lineal y con una ambientación sin alma.
ConclusionesDolmen es un juego decente, pero al que le queda mucho camino por recorrer para conseguir alcanzar la excelencia en el género. Si buscas un reto, tiene ingredientes necesarios para ello, aunque no esperes encontrar algo tan exquisito como los juegos de From Software, ya que está claro que esdtamos hablando de una liga diferente, en la que el producto no es tan redondo y sus capacidades son mucho más limitadas que las de Elden Ring y la saga Dark Souls.

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