Pensé que el arranque de 2026 iba a ser flojo, pero MIO: Memories in Orbit ha llegado para callarme la boca como el primer gran metroidvania del año. Análisis en PS5 Pro
El título desarrollado por Douze Dixiemes es una excelente sorpresa que destaca por su versatilidad y un gran diseño artístico.
La recta final de 2025 fue una de esas que se podrán recordar durante años en el sector del videojuego. Con numerosos lanzamientos que consiguieron impresionar y situarse en una posición privilegiada en la gala de The Game Awards, el calendario parecía tener reservadas sorpresas cada semana. Con la presunta llegada de GTA VI el próximo 19 de noviembre, todo apunta a que los últimos compases de 2026 no serán tan completos. Por lo tanto, los meses previos son clave.
Lo que no esperaba ni por asomo es que a poco de arrancar el mes de enero ya existiera un título que pueda ser la gran sorpresa del año. El género metroidvania no para de ofrecer auténticas joyas en los últimos años, pero solo unos pocos consiguen aportar la personalidad necesaria para destacar en un entorno con tantos contendientes. He de reconocer que no le seguía la pista a MIO: Memories in Orbit, pero su propuesta me ha parecido un aperitivo fantástico para iniciar el año. Uno de esos juegos que son capaces de superar cualquier expectativa. Te lo cuento todo en el análisis completo de MIO: Memories in Orbit en PS5 Pro.
- MIO: Memories in Orbit: plataformas, precio y dónde comprar
- La Nave sin voz que pronto comienza a entonar su melodía
- Valoración final de MIO: Memories in Orbit
MIO: Memories in Orbit: plataformas, precio y dónde comprar
| MIO: Memories in Orbit | |
|---|---|
| Plataforma | PS5, Xbox Series X|S, Nintendo Switch 2, Nintendo Switch y PC |
| Plataforma analizada | PS5 |
| Fecha de lanzamiento | 20 de enero de 2026 |
| Desarrollador | Douze Dixiemes |
| Género | Metroidvania |
| Idioma | Voces y textos en español |
El 20 de enero de 2026, se produce uno de esos lanzamientos que prometen sacudir los cimientos del género metroidvania de la mano de MIO: Memories in Orbit. De la mano del talentoso estudio Douze Dixiemes, esta obra nos invita a explorar una estructura orbital fascinante y melancólica que despliega todo su potencial en múltiples sistemas, incluyendo Xbox Series X|S, PC y ambas generaciones de Nintendo Switch, incluyendo Nintendo Switch 2. Para nuestro análisis, nos hemos sumergido en la versión de PS5, donde el rendimiento y la belleza visual logran una armonía sobrecogedora. Pero si hay algo que debemos celebrar por todo lo alto es el mimo puesto en su localización; a diferencia de otros títulos que nos llegan a medias, MIO desembarca con voces y textos en español, eliminando cualquier barrera para disfrutar de su intrincada historia. Es una propuesta redonda que demuestra que el género sigue muy vivo, ofreciendo una experiencia inmersiva que ningún fan de la exploración debería dejar escapar.
La Nave sin voz que pronto comienza a entonar su melodía
La historia de MIO: Memories in Orbit es de esas que se van relatando con un mimo especial e invitando al jugador a ir descubriendo sus entresijos mediante conversaciones, documentos y demás pistas que se van dejando en el mapa. El jugador controla a MIO, un pequeño androide que debe recuperar los nexos de diferentes entidades repartidas por la Nave en la que viaja. Algunas de ellas son hostiles y otras pacíficas, pero para conseguir el objetivo debe recorrer diferentes zonas y desbloquear habilidades. Lo que viene siendo un metroidvania, vaya.
Tampoco es que el título desarrollado por Douze Dixiemes invente la rueda en este sentido, pues su camino es bastante predecible y el mapa te va cortando el paso de manera constante para que sepas hacia dónde dirigirte. No es un juego que arriesgue en sus propuestas principales, pero todo aquello que hace, lo hace muy bien. Ahí es donde está la clave de su impresión, de cómo su avance te va envolviendo y tejiendo una tela cada vez más sólida para que, con el paso de las horas, lo consideres uno de esos videojuegos en los que cada pieza del puzle parece encajar a la perfección.

El Nexo es el hub central del mapa, donde se pueden comprar mejoras.
Para un juego con una duración media de unas 15 horas, estas premisas son esenciales para no caer en un contexto confuso y que generen pereza en el jugador ante lo que está viendo en pantalla. Con MIO: Memories un Orbit, que incluso en los compases finales ofrece nuevas formas de moverse por el mapa o de desbloquear zonas ocultas, siempre tienes algo que hacer, por lo que no hay lugar para el aburrimiento.
Un metroidvania sólido que deja de lado el combate

El combate no es tan importante como en otros metroidvania.
Una de las cosas más curiosas de MIO: Memories in Orbit es que, aunque cuenta con combate, no es su premisa principal. De hecho, es una de las más olvidables, motivo por el que no se dedican muchos potenciadores a este aspecto. Cuentas con un solo botón de ataque y otro de parry, pero poco más. No hay una soberana evolución en las dinámicas de combate e incluso los enemigos escasean en muchas zonas en favor del plataformeo, que probablemente es la principal virtud del juego.
Es una decisión algo rara de inicio, pero que va tomando forma con el paso de las horas. Los enemigos son sencillos y forman parte de una pequeña dificultad del entorno, pero el juego se preocupa de ir dejando náctar en el camino (la moneda del juego) para recompensar la exploración del jugador y dotarle de argumentos suficientes para poder comprar los recursos disponibles sin la necesidad de estar farmeando constantemente, algo que se agradece. No obstante, hay ciertos combates contra jefes que sí son realmente desafiantes, por lo que los amantes de estos momentos de tensión y habilidad, contarán con su dosis de reto. De hecho, hay diseños en este sentido que son especialmente interesantes, tanto por el comportamiento de los enemigos como por el entorno.

Hay ciertos jefes especialmente desafiantes.
A pesar de ello, estos combates contra jefes no han conseguido impresionarme, pues sus patrones son predecibles y poco ágiles, por lo que es fácil adaptarse a ellos y conseguir vencer con un puñado de intentos. No existe uno de esos combates memorables que supone una auténtica hazaña superar, sino que simplemente cumplen, demostrando que el combate no es la esencia principal en la que se han centrado los responsables de MIO: Memories in Orbit, lo cual no es negativo per se, pero soy consciente que puede suponer un obstáculo para muchos jugadores acostumbrados al género.
Un compendio de habilidades que encaja a la perfección

El uso de las habilidades es esencial para los niveles de plataformeo.
En el entorno donde se mueve a las mil maravillas MIO: Memories in Orbit es en la exploración y el plataformeo. El modo en el que todo el mapa se va interconectando me ha parecido sublime, con un diseño de niveles fantástico que te va invitando a descubrir las nuevas zonas para saber a dónde te pueden llevar, una de las señas de identidad del género metroidvania. Desde luego, el equipo de desarrollo ha tenido claro en qué cesta poner sus huevos y lo han hecho con una ejecución sorprendente.
Más allá de esta exploración, hay otros dos aspectos que destacan por encima de cualquier otro: las habilidades de MIO y las fases de plataformeo extremo. Empiezo con este segundo aspecto, porque ha conseguido frustrarme en muchos puntos de la aventura por la excesiva precisión que requiere para superar algunas de sus fases. Donde la superación debería estar en los enfrentamientos contra los jefes, han terminado siendo en estos caminos repletos de trampas y de un uso minucioso de las diversas habilidades para conseguir avanzar. Es un aspecto que le pone pimienta al título, pero para los jugadores más casuales puede ser un escollo difícil de superar, ya que es necesario tener una precisión quirúrgica en muchos momentos, por lo que no es algo puntual.

La evolución del mapa ofrece momentos épicos y que requieren habilidad.
Para conseguir superar todas estas zonas que pueden ser un absoluto infierno, el juego va ofreciendo de manera muy bien escalonada las diferentes habilidades de las que dispone MIO. La primera es el clásico gancho que no puede faltar en ningún metroidvania, algo que permite impulsarse en diferentes artilugios y enemigos para alcanzar nuevas zonas. Algo que encaja muy bien con el planeo, otra de las habilidades diferenciales para poder superar algunos de los obstáculos más exigentes. Y esa misma capacidad también se suma a la de escalar por paredes para aportar una enorme verticalidad en la jugabilidad.
Como puedes apreciar, todas estas habilidades están pensadas para enlazar a la perfección entre ellas y también se trasladan al entorno, con el diseño de niveles pensado al milímetro para que todas estas habilidades sean funcionales y encajen a las mil maravillas entre ellas. La forma en la que lo consigue es su gran magia, convirtiéndolo en un título diferencial y que a cada minuto que pasa va engrasando esa maquinaria en la que, como decía antes, todo encaja como debe. MIO: Memories in Orbit tiene muy pocas costuras abiertas y a pesar de no inventar nada nuevo, su enorme ejecución es lo que lo convierte en una sorpresa de lo más agradable en este catálogo inicial de 2026.
El diseño artístico, su principal baza como factor diferencial

Las diferentes zonas del mapa ofrecen un gran nivel visual.
Si su construcción es destacable, el diseño artístico es la última pincelada que pone el fin a un cuadro pintado con ese mimo del que hablaba al principio del análisis. Las propuestas metroidvania suelen destacar por desarrollarse en entornos bellos y preciosistas para entrar por los ojos antes de destacar por sus virtudes jugables. MIO: Memories in Orbit entra en esta categoría, pero lo hace de un modo muy especial.
Porque en un juego centrado en la ciencia ficción y con protagonistas robóticos o androides, lo más lógico sería pensar en que la construcción de su mundo tuviera una dirección artística futurista y destinada a ese estilo tan característico con un acabado metálico y con luces potentes. No obstante, el equipo ha optado por algo más diferente y diferencial, con un trazado más parecido a la acuarela y que le encaja a la perfección a lo que se ve en pantalla. Ese contraste entre la línea argumental y la visual supone un choque emocional impresionante y un impacto desde el primer momento que no se desvirtúa hasta el final de la aventura.

El juego de luz y oscuridad es impresionante.
Además, este diseño también enlaza de manera especial y emotiva en el aspecto sonoro. No es su aspecto más destacable, pero en los momentos en los que tiene que alzarse lo hace tal y como debe, especialmente en los combates contra jefes, con esa épica musical que requiere, agregando un coro de voces que encaja tanto con el entorno como con el momento. Y, por qué no decirlo, también aporta un tinte oscuro a la propuesta que gana más enteros a medida que vas explorando los entresijos de la línea argumental.
Por último, uno de los aspectos que más me ha gustado de MIO: Memories in Orbit es que, a pesar de no contar con muchos momentos de voz, ha sido doblado al castellano, por lo que es una noticia fantástica. En cuanto a su rendimiento, lo cierto es que no he encontrado ningún instante en el que PS5 Pro se resienta, algo comprensible por la poca densidad de enemigos en pantalla y por la construcción del diseño de niveles.
+ Pros
- Un conjunto realmente atractivo.
- Las habilidades de MIO encajan a la perfección.
- La interconexión del mapa es impresionante.
- El diseño artístico, pura magia.
- Combates contra jefes espectaculares...
- Contras
- ...aunque el combate en sí tiene poca presencia en el juego.
- Hay zonas de plataformeo excesivamente exigentes.
- No inventa nada nuevo en el género.

Valoración final de MIO: Memories in Orbit

Sin duda, MIO: Memories in Orbit es una sorpresa de lo más grata para iniciar este 2026. El trabajo de Douze Dixiemes es poco arriesgado, pero muy efectivo, regalando una propuesta de lo más sólida y que va evolucionando con acierto con el paso de las horas. Puede que cuando hagamos balance a final de año no sea uno de esos videojuegos que esté en la terna por ser uno de los más destacados del curso, pero es uno de esos títulos que pueden sorprender en un momento en el que el calendario no está tan poblado como en otros meses.
Probablemente aparecerán otros grandes metroidvania de aquí a final de año, pero MIO: Memories in Orbit es una demostración de que este género, por muy machacado que esté, siempre es capaz de reinventarse y ofrecer joyas totalmente inesperadas que consigan impresionar a los jugadores. Conmigo, desde luego, lo han conseguido.