Prácticamente me he tenido que sacar una carrera para pasarme Nioh 3, pero ha merecido completamente la pena. Análisis en PS5
La nueva entrega de la franquicia desarrollada por Team NINJA llega con una propuesta densa y llena de contenido
Aunque los videojuegos son un entretenimiento pensado por completo para que las personas disfrutemos de ellos y pasemos un buen rato, hay algunos títulos que basan esa experiencia en proponer verdaderos retos que te hagan sudar la gota gorda. En ese terreno Nioh es una de las sagas más respetadas, no solo por la dificultad de los combates, sino por lo exigente que es a la hora de entender todos sus conceptos.
Team NINJA consiguió esta fama con las dos primeras entregas que lograron crear una identidad propia dentro de un género cada vez más concurrido, apoyándose en una gestión profunda de recursos y una reinterpretación muy personal del Japón feudal repleta de elementos sobrenaturales. Seis años después del lanzamiento de Nioh 2, la llegada de Nioh 3 venía acompañada de una expectativa lógica. No solo por el tiempo transcurrido, sino porque la saga ha afrontado cambios que podrían poner en riesgo su esencia.
En las últimas semanas he comprobado si la ambición del equipo de desarrollo ha conseguido evolucionar la franquicia sin abandonar lo que la caracteriza recorriendo incontables kilómetros y enfrentándome a todo tipo de enemigos. El resultado de esta propuesta y las sensaciones que me ha dejado están en este análisis.
- Nioh 3: precio, plataformas y dónde comprar
- Un viaje temporal por un Japón al borde del colapso
- El mundo abierto se estrena a lo grande con varios mapas
- Aunque explorar no es obligatorio, sí ofrece grandes recompensas
- Un sistema de combate tan exigente como absorbente
- No hace falta que elijas entre ser un ninja o un samurái, aunque yo me he decantado más por uno
- Un trabajo impecable con los jefes, que te obligan a mejorar como jugador
- Valoración final de Nioh 3
Nioh 3: precio, plataformas y dónde comprar
| Nioh 3 | |
|---|---|
| Plataforma | PS5 y PC |
| Plataforma analizada | PS5 |
| Fecha de lanzamiento | 6 de febrero de 2026 |
| Desarrollador | Team NINJA |
| Género | RPG, acción |
| Idioma | Textos en español |
Nioh 3 es la nueva entrega de la saga de acción y rol desarrollada por Team NINJA, que continúa la evolución iniciada con los dos títulos anteriores. El juego apuesta por un sistema de combate exigente y una ambientación inspirada en el Japón feudal, ahora en un mundo abierto. Disponible en PlayStation 5 y PC, el juego cuenta con textos en castellano y voces en inglés y japonés.
Un viaje temporal por un Japón al borde del colapso
Antes de entrar en detalles más técnicos sobre el juego, siempre está bien poner en contexto qué nos podemos esperar de este título a nivel narrativo. Su historia nos sitúa en el año Genna 8 (1622) en pleno Japón. El Castillo de Edo se prepara para la inminente proclamación de Tokugawa Takechiyo, nuestro protagonista, como próximo shōgun, un acontecimiento que se espera que consolide el poder del clan y asegure la paz tras años de conflicto. Sin embargo, ese equilibrio no dura más que los primeros minutos del título.
El hermano menor de Takechiyo cae bajo la influencia de una fuerza oscura que lo empuja a liderar una violenta rebelión apoyada por hordas de yōkai. Así se crea el conflicto que nos vemos obligados a intentar resolver en un viaje a través de diferentes épocas y eras de un Japón que parece un infierno dominado por criaturas demoníacas.
En esta historia nuestro Espíritu Guardián, Kusanagi, será el único que nos acompañe siempre a través de los diferentes mundos abiertos y quien nos vea combatir convertidos en ninja o en samurái contra toda clase de monstruos.
El mundo abierto se estrena a lo grande con varios mapas

En el mundo abierto podrás encontrar zonas de todo tipo
Ahora sí, entrando un poco más en materia, uno de los grandes saltos evolutivos de Nioh 3 está en su apuesta por un enfoque de mundo abierto. Puede parecer que esta propuesta, totalmente contraria a lo que habíamos visto hasta ahora en la saga, choca con la esencia de la misma, pero lo cierto es que es todo un acierto. Lejos de presentar un mapa masivo que solo sirve para añadir más duración al juego mientras te desplazas de un lado a otro, el juego ofrece mucho contenido apoyándose en él.
El título ha hecho los deberes y ha debutado en esto con un sistema de navegación tan claro y accesible como el que más. El mapa puede consultarse en cualquier momento y muestra información clave como santuarios descubiertos, bases enemigas, puntos de interés que están cerca u objetivos secundarios.

Moviéndote por el mapa irás consiguiendo objetos tanto consumibles como equipables
Además, la presencia de estos santuarios hacen que todo sea más familiar, siendo el eje central de la experiencia. Encontrarlos desbloquea el viaje rápido, restaura la salud, guarda el progreso y reinicia a los enemigos, como siempre.
Pero esto no es todo, porque el mundo abierto aporta mucho además de las diferentes zonas con enemigos particulares en cada una y de las distintas regiones que se visitan en cada época en la que toma partido el protagonista (no entraré mucho ahí para evitar spoilers, pero digamos que no podrás cogerle demasiado cariño a cada mapa). Fomenta una exploración que tiene mucho sentido con la propuesta de Nioh 3.
Aunque explorar no es obligatorio, sí ofrece grandes recompensas

Explorar te permitirá tener más y mejores opciones para tu equipamiento
Para empezar, el jugador goza de una libertad total para decidir qué misiones secundarias afrontar y en qué orden, algo que ayuda a que cada aventura sea única. Además, para aquellos que prefieran ir al grano, pueden avanzar priorizando la historia sin ningún problema. En cualquier momento podrán completar todas esas misiones que han ido dejando atrás o explorando a fondo los lugares por los que han pasado de puntillas y, además, no echarán en falta más farmeo para poder hacer frente a los bosses.
Lo mejor de esto es que Team NINJA ha conseguido un equilibrio difícil de lograr porque, a la vez que es perfectamente posible avanzar sin entretenerse, hacerlo merece mucho la pena. Al emprender esas misiones secundarias y perderte por cada rincón del mapa encontrarás objetos y obtendrás recompensas que te ayudarán a que todo sea más fácil. Cuanto más tiempo dediques a ello mejor preparado estarás para cualquier contrincante, por lo que nunca vas a tener la sensación de que el tiempo invertido es para nada.
Eso sí, es justo decir que pasar horas y horas recorriendo el mapa para cumplir todos los objetivos puede crear cierta sensación de repetición. Algunos enemigos empiezan a resultar familiares y en determinadas zonas tengo que confesar que incluso he optado por evitar las peleas para centrarme en el objetivo principal. Es un peaje casi inevitable en un juego de esta duración y solo consigue que sea un problema menos trascendente el hecho de que el combate es extremadamente divertido. Ahora entraré más en profundidad en él, pero clavar los tiempos de esquiva, ejecutar un contraataque perfecto o enlazar una cadena de golpes sin cometer errores sigue siendo satisfactorio incluso tras decenas de horas. Ese frenetismo hace que cada enfrentamiento tenga algo de especial.
Un sistema de combate tan exigente como absorbente

La variedad del combate no está solo en todas las armas disponibles
Si pasamos a lo que verdaderamente lleva el peso del juego, que es el combate, hay algo que Nioh 3 deja claro desde sus primeros compases: no es un juego complaciente (como no podía ser de otra forma). Su propuesta es ambiciosa, profunda y cargada de sistemas que se superponen unos a otros para crear sinergias. Esto se traduce en una barrera de entrada elevada, especialmente para quienes no estén habituados a este tipo de títulos. Sin embargo, esa dificultad nunca se siente injusta, al contrario. El juego ha castigado cada error que he cometido en combate con mucha contundencia, pero siempre sin anular mi motivación de seguir y de mejorar, porque cada pequeño avance es una sensación que se valora profundamente.
Gran parte de esta complejidad viene de la enorme cantidad de opciones que se ponen sobre la mesa. Dejando de lado lo denso que es el mundo abierto, esto también se refleja en las posibilidades que te ofrece para pelear. Tener buenos reflejos para evitar ataques de los enemigos es básico, pero solo con eso no sirve. Tienes que comprender el funcionamiento de sus sistemas, dedicar tiempo a los menús y leer con atención cada explicación, porque es casi tan importante como saber atacar en el momento adecuado. La estrategia es, sin exagerar, la mitad de la fórmula del éxito. Al fin y al cabo uno no se hace ni samurái ni ninja de un día para otro.
Ese proceso de aprendizaje resulta exigente y hasta frustrante en ocasiones, pero es precisamente ahí donde el juego encuentra su mayor virtud. Tras decenas de intentos frente a un jefe, después de comprobar que una build no funciona como esperabas o de entender por qué no se activa una habilidad llega el momento en el que todo encaja y consigues avanzar. Cada paso que das tiene un valor enorme, reforzando esa sensación de que mejoras como jugador según el personaje lo hace en la historia.
No hace falta que elijas entre ser un ninja o un samurái, aunque yo me he decantado más por uno

Puedes mejorar ambos estilos y todas las armas
La profundidad que tiene el juego se multiplica por dos con el sistema dual de samurái y ninja. Ambos están desarrollados con el mismo nivel de detalle y profundidad, permitiendo crear builds específicas, desbloquear mejoras, equipar técnicas especiales y adaptar el equipo a tu forma de jugar. En términos de diseño y ambición, ninguno queda por debajo del otro.
Dicho esto, en la práctica el equilibrio no es perfecto. Para mí, el estilo ninja es superior por su menor consumo de ki, su movilidad y el enorme potencial de daño que ofrece la bonificación por atacar por la espalda. Aunque sus golpes individuales son menos contundentes, la combinación de agilidad, evasión y multiplicadores acaba siendo muy poderosa. De hecho, he derrotado a la gran mayoría de enemigos así y es fácil pensar que muchos jugadores acabarán decantándose por esta variante de forma recurrente. No creo que sea algo tan grave como para pensar que rompe el juego y la experiencia, pero sí deja la sensación de que el estilo samurái podría haber necesitado algún ajuste adicional para quedar realmente a la par.

A la hora de afrontar grandes peleas, siempre he apostado por el estilo ninja
Aun así, el sistema funciona porque ambos estilos invitan a jugar de forma distinta. Cambia el ritmo, las decisiones, las mecánicas e incluso la forma en la que afrontas a un mismo enemigo. Como samurái tienes la opción de recuperar el ki que gastas al atacar y de bloquear por completo los ataques si te cubres en el momento exacto, lo que te permite estar más cerca del rival si así lo prefieres. Por otro lado, como ninja puedes lanzar shurikens, acercarte y alejarte con velocidad y dejar una sombra para que, si lo haces en el momento correcto, el enemigo la ataque a ella en vez de a ti.
Esa variedad es clave para sostener un juego de esta duración, y me da pena que no esté perfectamente equilibrada, sobre todo cuando el sistema te permite alternar entre ambos estilos de forma instantánea. Es más, ese cambio forma parte de una de las mecánicas más importantes contra los jefes, sirviendo como parry para cortar algunos de sus ataques y restarles una buena cantidad de ki para que se queden parados recuperándose.
Un trabajo impecable con los jefes, que te obligan a mejorar como jugador

El diseño de los jefes es absolutamente increíble
Y hablando de los bosses, si hay un apartado donde Nioh 3 brilla con especial intensidad es en el diseño de sus jefes. Visualmente son imponentes, auténticos monstruos que intimidan desde el primer momento y que no se parecen nada entre ellos. Algo que también se extrapola a su variedad de mecánicas y movimientos.
Cada enfrentamiento se siente distinto y evita repetir fórmulas de manera evidente, aunque es cierto que en algunos casos notas patrones. Es verdad que en alguna pelea he visto el ataque de un enemigo y rápidamente he pensado, vale, este es como el ataque de este otro jefe. Son similitudes que en un juego con esta duración son inevitables de verdad. Es algo que ya he comentado en el mundo abierto y que aquí vuelve a estar presente, aunque es justo decir que en menor medida.
Más allá del espectáculo y de esta pequeña nota negativa, estos grandes combates cumplen una función clave, que es empujarte a aprender. Son los jefes los que realmente te obligan a ir dominando el sistema, a integrar nuevas mecánicas en tu repertorio y a pulir tu forma de jugar. Cada vez que he superado uno de estos desafíos he notado cómo los enemigos comunes que vienen después resultan más manejables, y no porque sean más débiles o porque haya picos de dificultad sin sentido, sino porque he mejorado y he entendido más el juego.
Nioh 3 consigue que ese progreso sea palpable. Desde los principios más básicos, como encadenar combos con mayor soltura, hasta utilizar todas las opciones como invocaciones o habilidades especiales en el momento adecuado, todo acaba teniendo utilidad. Incluso con cierta repetición inevitable en una experiencia que ronda las 50 horas, el aprendizaje constante mantiene el interés y evita que el combate se vuelva monótono.
+ Pros
- Sistema de combate profundo, exigente, pero muy satisfactorio
- Diseño de jefes sobresaliente, tanto a nivel visual como mecánico
- Mundo abierto bien planteado, con exploración opcional pero muy gratificante
- Sensación constante de progreso y mejora como jugador
- Contras
- Barrera de entrada elevada
- Equilibrio mejorable entre los estilos de combate, con clara ventaja del ninja
- La experiencia puede llegar a ser repetitiva por culpa de la duración del juego

Valoración final de Nioh 3
Probablemente si eres un amante de los juegos exigentes tipo soul y estás leyendo este análisis quieres saber si Nioh 3 es una para obligatoria para ti, y la respuesta corta es que sí. Encaja perfectamente en lo que ese perfil de usuario busca y te va a encantar. Ahora, si no estás acostumbrado a estas propuestas tienes que saber que este es un juego que no hace concesiones. Desde sus primeras horas deja claro que exige atención, paciencia y compromiso para entenderlo y así llegar a disfrutarlo.
Es, sin duda, el título más ambicioso de la saga, tanto por su apuesta por el mundo abierto y los múltiples mapas que recorremos, como por la cantidad de sistemas que hay que tener en cuenta y que se superponen constantemente para que cada combate sea una experiencia en sí. Esa ambición tiene un precio y por ello la barrera de entrada es elevada. Entender cómo funcionan sus mecánicas, cómo optimizar tu equipamiento o cómo sacar el máximo partido a sus estilos de combate requiere tiempo, lectura y muchos errores. Si estás dispuesto a ello, el juego te recompensará constantemente con una sensación de satisfacción enorme al derrotar a cada jefe, cada vez que encuentres una estrategia que funcione y con cada mejora que incorpores a tu forma de jugar.
Respecto al combate puro, la dualidad entre samurái y ninja aporta variedad y profundidad, permitiendo afrontar los enfrentamientos desde enfoques muy distintos, aunque en la práctica el estilo ninja acaba siendo claramente más atractivo y eficaz en la mayoría de situaciones. Este es uno de los grandes puntos negativos del título, pero, aun así, el sistema es tan denso y flexible que se mantiene interesante durante decenas de horas, incluso cuando aparece cierta repetición inevitable en enemigos y patrones.

El diseño de escenarios es increíble, sobre todo en los purgatorios
De esa repetición solo tiene culpa la duración del juego, porque el mundo abierto nunca diluye la propuesta. Explorar no es obligatorio, pero sí recomendable, y el juego consigue que invertir tiempo en ello tenga sentido. Es cierto que en una aventura tan larga hay momentos en los que algunos combates dejan de sorprender y optas por avanzar sin limpiar cada zona, pero el frenetismo del combate y la satisfacción que genera seguir dominándolo evitan que la experiencia se resienta en exceso. Además, el diseño de las zonas específicas, como los purgatorios, es increíble con sistemas de atajo que conectan zonas como haciendo encajar un puzle.
En conjunto, si no quieres en ningún caso un juego exigente Nioh 3 no es para ti, igual que si buscas un juego corto. Ahora, si lo que buscas es una experiencia completa, profunda y absorbente, que sepa recompensar el sacrificio que le obliga a hacer al jugador, entonces es una grandísima opción.