Después de días jugando a Hytale, tengo claro si puede rivalizar con Minecraft
He invertido decenas de horas en el juego desde que su acceso anticipado está disponible
Parecía, siendo generoso, improbable que Hytale algún día llegase a ser una realidad, pero aquí estamos. Bueno, no es un título completo, pero sí la confirmación de que en un tiempo Hypixel Studios conseguirá publicar su juego. Dejando las dudas que generó la forma de actuar de Riot con la propuesta, su compra para después su posterior cancelación, es innegable que Hytale llega con altas expectativas.
El primer motivo es evidente, atreverse a entrar en el mismo terreno que un gigante como Minecraft significa que tienes razones de peso para enfrentarte a él, así que la comunidad esperaba con ansias ver esas armas. Además, lo enseñado había logrado ilusionar a la mayoría de jugadores. Aun así, personalmente, el planteamiento con el que me acerqué a este acceso anticipado de Hytale fue lo más neutral posible, sin prejuicios, con la mente abierta y con ganas de dejar que fuera el propio título el que hablase por sí mismo.
Lo cierto es que desde el primer contacto es imposible no establecer comparaciones con el título de Mojang. La propuesta jugable y visual recuerda de forma evidente a él, y cualquiera que haya pasado horas en Minecraft reconocerá rápidamente los primeros pasos, los objetivos iniciales y la forma de enfrentarse al mundo. Sin embargo, conforme avanzan las horas, empiezan a aflorar matices propios que van diferenciando la experiencia.
Hytale se siente aún muy verde y claramente incompleto, pero también deja una sensación evidente de que este early access es el pilar de algo muy grande. Hay contenido que todavía no está, aspectos que necesitan tiempo y desarrollo, pero lo que ya existe es suficiente para que el jugador pueda decidir si esta aventura le convence. Y yo tengo clara mi opinión.
Un sandbox con alma de RPG que no descubre el fuego
Definir Hytale sin recurrir constantemente a Minecraft es complicado, pero no imposible. En esencia, estamos ante un sandbox de supervivencia con claros elementos de rol, donde el objetivo principal es progresar de forma constante para acceder a recursos cada vez más complejos. En este acceso anticipado no hay un final definido ni una meta clara que marque el cierre de la aventura, pero sí está muy presente esa filosofía clásica del género de empezar con absolutamente nada y construir poco a poco tu lugar en el mundo.
Las primeras horas son exactamente como te puedes imaginar. Empiezas improvisando un refugio donde no correr peligro, fabricando tus primeras herramientas básicas y aprendiendo, por ensayo y error si no tienes experiencia en este tipo de títulos; cómo funciona el ecosistema que te rodea. Es una experiencia que se siente familiar para cualquier jugador de Minecraft, pero eso no la hace menos disfrutable. Con esto quiero decir que Hytale no intenta reinventar el género con su planteamiento inicial, pero consigue que este primer contacto es enganche al jugador.

La progresión en Hytale es lo suficientemente lenta como para que se valore, pero no para que empeore la experiencia
Lo interesante es que el juego logra transmitir una sensación de equilibrio muy bien medida. La supervivencia genera cierta inseguridad, sobre todo al caer la noche o al adentrarte en zonas desconocidas, pero no es injusta con el usuario precavido. Si juegas con cabeza, es relativamente sencillo mantenerse con vida, lo que permite que la frustración o el miedo no eclipse la curiosidad. Además, el sistema de combate te invita todavía más a entrar en conflictos, siendo uno de los pilares más atractivos del título. No es especialmente profundo en este estado temprano, pero sí mucho más activo y dinámico de lo que cabría esperar, apoyado además por un sistema de movimiento sorprendentemente ágil, con elementos de parkour que aportan frescura.
En la exploración Hytale empieza a ganar músculo. Su universo es envolvente, invita constantemente a desviarte del camino para ver qué hay más allá. Cada cueva plantea una incógnita, cada nuevo banco de trabajo despierta preguntas sobre lo que podrás crear con él y cada objeto encontrado parece tener una utilidad, aunque en ese momento no lo comprendas. A esto se suma un diseño de biomas muy marcado, claramente diferenciados incluso desde el mapa, que actúan como un reclamo constante. Cuando ves una zona nueva drásticamente distinta al resto automáticamente quieres ir allí para descubrir qué la hace especial.

Ver un bioma distinto ya es motivo suficiente para querer explorarlo
Esto te lo permite el hecho de que Hytale no traiciona en ningún momento la esencia del sandbox puro y te da total libertad. No hay prisas ni una forma “correcta” de jugar. Puedes tomarte tu tiempo para prepararte antes de explorar zonas peligrosas, decidir hasta qué punto quieres profundizar bajo tierra o incluso centrarte en construir y mejorar tu base sin apenas combatir durante horas. Existen límites, claro, porque la progresión exige acceder a recursos cada vez más difíciles de conseguir, pero dentro de ese marco el jugador tiene un margen enorme para disfrutar de la experiencia a su manera.
Por todo ello, decir que Hytale es una reinvención del género es mentira, para empezar porque ni pretende serlo. La sensación general es la de estar ante un Minecraft vitaminado, una experiencia que parece haber nacido ya con años de aprendizaje a sus espaldas. Es como si en su día de lanzamiento el título de Mojang hubiese aparecido con todos los mods que lo mejoran ya incorporados. El resultado es un poco lo mismo, pero con más ritmo, un combate más atractivo y una exploración que te invade desde el primer momento. No es revolucionario, pero sí muy consciente de sus fortalezas, y eso, en este punto del desarrollo, juega claramente a su favor.
Un mundo con personalidad y el aviso de mucho contenido
Ya he mencionado que uno de los grandes puntos fuertes de Hytale, sobre todo teniendo en cuenta que es un acceso anticipado, es la ambición del mundo que muestra. No estamos ante un universo que se sienta vacío y se apoya únicamente en su bucle de supervivencia, sino ante una experiencia que consigue ofrecer constantemente estímulos al jugador, y eso que hay varias vallas repartidas por el mapa que cortan el paso a lo que serán más ubicaciones en la versión final.
Respecto a la variedad de armas, herramientas y objetos disponibles desde el inicio, me ha sorprendido porque yo esperaba un número menor en un estado tan temprano del desarrollo. Esta muestra tan grande ayuda a dejar claro que existe una progresión lógica en cuanto a materiales, que cada tipo de arma transmite una sensación distinta en su uso y que el juego no te limita a repetir siempre la misma estrategia. A esto se suman bancos de trabajo que amplían tus posibilidades conforme avanzas y un sistema de crafteo que resulta intuitivo, pero lo suficientemente amplio como para no sentirse superficial.
También resulta llamativo todos los motivos que el juego te da para que explores en este early access. El mundo de Hytale está plagado de cuevas, campamentos enemigos, estructuras abandonadas, pequeños bosses ocultos y biomas que siempre parecen esconder algo interesante. En el tiempo que he jugado me ha sucedido decenas de veces que recorriendo un camino he encontrado algo nuevo y he añadido el lugar a la lista de ubicaciones por inspeccionar. En este sentido, se percibe claramente el potencial que encierra el título, que consigue cautivar con solo mostrar la base de su mundo.
Además, el mapa no se percibe como un simple escenario generado de forma procedural sin alma. Aunque obviamente el proceso es ese, en los mundos que he creado el juego consigue que los paisajes resultantes tengan sentido. Hay panorámicas que invitan a detenerse un momento, observar el entorno y decidir cuál será el siguiente destino. Puede que esa sensación no se valore, pero es algo fundamental en un sandbox que quiere fomentar la exploración libre.
Para terminar, Hytale juega una carta muy inteligente con su diseño. Su estilo cúbico es inevitablemente continuista con el gran referente del género, pero logra diferenciarse gracias a un uso del color, la iluminación y el diseño de entornos propios. Cada bioma tiene una identidad clara, con su propia fauna y follaje, con ítems que solo se pueden encontrar en esa zona y con una experiencia distinta al visitarlo. No es lo mismo adentrarse en una zona nevada que recorrer un bosque frondoso o explorar una región más árida, te encontrarás más o menos luz, será más o menos habitual que llueva, animales y árboles diferentes.. esa diferenciación visual, que siempre llega con un toque de fantasía, ayuda mucho a que el mundo se sienta vivo.
Combate y movilidad: un salto adelante que marca diferencias

A pesar de ser un acceso anticipado, la variedad de armas es amplia y las diferencias entre ellas muy notables
Respecto al combate de Hytale, en líneas generales se siente un paso adelante respecto a Minecraft, aunque sin romper esquemas. Es ágil, rápido y ofrece variedad gracias a su sistema de ataques especiales que se van cargando con el tiempo y que añaden un toque estratégico a cada enfrentamiento. Además, las diferencias entre armas, aunque sutiles, están presentes y enriquecen la experiencia.
Por ejemplo, cada tipo de arma aporta su propio ritmo y estilo de juego. El arco domina a distancia, hay armas como los mazos que requieren usar ambas manos, haciéndote más lento pero con ataques más potentes. Por otro lado, las espadas, más rápidas, permiten usar escudo para defensa, aunque sacrifican fuerza. También existen armas duales que aumentan la velocidad, pero dejan menos margen para protegerse. Nada revolucionario, pero sí un orden lógico y bien implementado que asegura variedad sin complicar la jugabilidad.
El equilibrio en los combates está muy bien medido. Entender cómo enfrentar a cada enemigo es sencillo y el juego premia esa observación. Si decides ir a la fuerza sin pensar, tendrás problemas para salir victorioso, al menos contra los rivales más fuertes. Esta dinámica de ensayo y error es disfrutable y, lo más importante, nunca llega a frustrar, lo justo para mantener el interés sin desesperar.
Los enemigos, más allá de su poder, exigen que el jugador sea activo y consciente en cada combate. Los monstruos más fuertes requieren afinar la defensa y aprovechar bien los momentos para atacar. Por ejemplo, al bajar a zonas peligrosas donde ya se encuentra lava aparecen pequeños bosses aparecen que, si no vas bien preparado, pueden hacértelo pasar realmente mal.
En líneas generales el mundo de Hytale es hostil, aunque algunos enemigos no son agresivos y no siempre vale la pena enfrentarse a ellos salvo que busques recursos específicos. Los animales más poderosos y los monstruos te atacan en cuanto te detectan, y esto convierte el combate en una parte fundamental y divertida de la experiencia. Personalmente, rara vez he evitado una pelea, lo que habla bien de su planteamiento y de su capacidad para enganchar.

Aunque no todos los seres te atacan en cuanto te ve, el mundo de Hytale se siente hostil
En cuanto a la movilidad, Hytale se mantiene cercano a Minecraft pero introduce mejoras notables. El personaje se mueve con agilidad y precisión, incluso, para mí, con un ritmo algo más rápido que su referente. Un elemento clave aquí es el parkour, que añade una capa extra de fluidez al permitir agarrarse a bordes y escalar. Parece un cambio pequeño, pero en un mundo cúbico subir una montaña es mucho más fácil cuando puedes alcanzar un bloque más de altura.
En resumen, la movilidad mejora la experiencia notablemente. Cuando la base es un sistema sencillo, cualquier avance en este sentido se nota muchísimo y hace que desplazarse por el mundo sea más placentero y natural.
La conclusión es que no he encontrado ningún detalle negativo relevante en esta área. Es cierto que se aprecian ciertas carencias y que existen bugs menores, pero en mi experiencia no han sido significativos, y menos para una versión tan temprana del juego.
Conclusión del acceso anticipado de Hytale

Todos los amantes de este género deberían de seguir con atención la evolución de Hytale
Puede que lo que le dio a Hytale el primer impulso para hacerse conocido fuese esa comparación con Minecraft, con usuarios que incluso aseguraban que iba a ser un clon. Sin embargo, la realidad es que este acceso anticipado deja claro que pretende ser algo más. Su ADN es innegable y tratar las dos propuestas como algo que no guarda grandes parecidos es ilógico, pero lo que ofrece este nuevo título es un sandbox con alma de RPG, que sin reinventar el género, aporta matices propios en combate, exploración y movilidad.
El mundo que Hypixel Studios ha construido hasta ahora muestra una ambición admirable, lleno de biomas con personalidad, un diseño de entornos que invita a la exploración y una variedad de armas y herramientas que ofrecen más opciones estratégicas sin complicar en exceso la jugabilidad. La sensación final es de libertad y las mejoras que se han implementado respecto a Minecraft corresponden a la progresión lógica.
El combate es donde más cambios se pueden ver. Más ágil y profundo que su rival, se apoya en una movilidad mejorada y elementos de parkour que marcan diferencias, aunque no revolucionarias.
Que el juego está aún verde es evidente y Hypixel ha dejado claro que falta mucho contenido, pero este early access cumple con su función. Si nada se tuerce por el camino no tengo ninguna duda de que Hytale, como juego, tiene argumentos para competir de tú a tú con Minecraft. Eso sí, habrá que ver si es lo suficientemente superior como para superar a un título que no solo es un videojuego, sino parte de la cultura pop contemporánea.