Nintendo Switch 2 comienza a construir sus grandes hits y la llegada de Mario Tennis Fever apunta a ser uno de sus puntales en el primer año
Tras algo más de media hora de juego con Mario Tennis Fever, todo hace indicar que será uno de los títulos más destacados del primer año de Switch 2
Mario fue el protagonista del inicio de generación de Nintendo Switch 2 con una nueva entrega del videojuego más vendido de la pasada generación. Mario Kart World fue un impulso colosal para la nueva consola de la marca japonesa, mientras que ya se empieza a preparar para todo lo que llegará en los próximos meses. Con el estreno de Super Mario Galaxy: La Película a la vuelta de la esquina, el fontanero más famoso de la historia de los videojuegos se prepara para un buen carrusel de lanzamientos que le permita estar presente de manera constante en el calendario.
Mientras se espera el ansiado título de Mario en 3D, 2026 también comienza con su indiscutible figura. La llegada de Mario Tennis Fever es una oportunidad perfecta para que Mario y sus amigos demuestren sus virtudes más allá del género de plataformas. Si Aces no terminó de convencer a los jugadores por su propuesta, todo hace indicar que Fever conseguirá conectar un revés a la situación. Y, tras probarlo durante algo más de media hora, puedo afirmar que tiene todas las bases para ser un triunfo en el catálogo de Nintendo Switch 2.
Un golpe directo hacia la diversión
A pesar de que en ningún momento pude probar el modo historia de Mario Tennis Fever, que probablemente será una de las notas distinguidas para muchos jugadores, la experiencia fue realmente satisfactoria. Nintendo quería que en esta prueba experimentáramos cómo se traduce la esencia competitiva del juego, enfrentándome frente a otros compañeros de prensa. A pesar de ser vapuleado por auténticos enfermos de la raqueta, este título tiene aura, esa magia indiscutible que suele aportar Nintendo cuando un juego está destinado a triunfar.
Tras un pequeño tutorial para conocer los conceptos y golpes básicos, especialmente la utilidad de las nuevas raquetas con efectos de poder, de las que hablaré más adelante, tocaba ponerse a los mandos en un partido real. La experiencia es muy fluida, dinámica y divertida. Mario Tennis Fever tiene esos mimbres necesarios para que todo lo que está sucediendo en pantalla sea satisfactorio. Incluso en las partidas amateur, sin reglas, se percibe esa diversión que debe tener un título deportivo. Al no saber cómo se traduce el comportamiento de la IA, las sensaciones frente a otro jugador son frescas e intuitivas, con un intercambio de golpes al más puro estilo de la franquicia, permitiendo realizar golpes directos, dejadas, globos y todo lo que viene siendo habitual en un juego de tenis.

Los partidos de Mario Tennis Fever son una completa locura.
La selección del roster de personajes también es de lo más satisfactoria, ya que hay elecciones para todos los gustos. Desde Mario, hasta Boo pasando por Pauline o Estela, entre otras muchas opciones menos habituales. Lo curioso de estas elecciones es que no son arbitrarias, ya que cada personaje cuenta con sus propias estadísticas para adaptarse de la mejor manera posible a los diferentes estilos de juego de cada usuario. Es un compendio de lo más interesante y que puede ofrecer opciones muy diversas para todos aquellos que quieran disfrutar de diversidad de combinaciones.
Las raquetas, cada vez más importantes en la experiencia de juego

Los efectos de la raqueta son diferenciales en cada partida.
El elemento diferencial de Mario Tennis Fever es la elección de las diferentes raquetas que, tras rellenar un potenciador, pueden ejecutar un lanzamiento especial. En este sentido, la raqueta de fuego puede quemar el terreno, la de hielo suelta bolas de nieve contra el rival o la fantasmal permite desaparecer del terreno de juego durante un breve período de tiempo. Aunque puedan parecer detalles menores, son elementos que condicionan en todo momento la partida y la hacen mucho más divertida.
Una vez se activan estas habilidades especiales, la partida se convierte en una absoluta locura que no te deja ni un respiro. No solo tienes que estar pendiente de los movimientos y los remates de los rivales (algo especialmente complejo en los partidos de dobles), también debes hacerlo del terreno para que el personaje no se aturda con una bola de nieve o con otros efectos del terreno y, por supuesto, que no pierda toda la salud disponible que lo puede echar del terreno de juego durante unos segundos que pueden ser determinantes en el devenir del encuentro.

Los efectos en el campo de batalla se mantienen durante un tiempo determinado.
Mario Tennis Fever no ofrece únicamente una experiencia dedicada al mundo del tenis, sino a todo lo que envuelve a la franquicia Mario y que no puede ser inherente a una propuesta de este tipo. Nintendo no se puede permitir un nuevo tropiezo como el que supuso Aces y parece que han puesto toda la carne en el asador para ofrecer argumentos suficientes a los jugadores que quieran disfrutar de este título durante toda la generación. Es cierto que tan solo hablo desde la experiencia de menos de una hora de juego, pero desde luego lo que he visto me ha encantado, a pesar de que los rivales que tenía en frente en muchas ocasiones ni siquiera me dejaban rascar bola. Mario es sinónimo de diversión y aquí ese sustantivo se percibe en cada instante.
La mezcla con Super Mario Wonder, una locura de lo más sorprendente

Todo lo que sucede en el campo de batalla aporta dinamismo.
La guinda de lo que experimenté en esta primera toma de contacto con Mario Tennis Fever es su colaboración con Super Mario Wonder, que ofrece ese tinte de locura de lo más interesante para que aporte un poco de picante a la propuesta. En cierto momento, aparece una de las semillas características del juego de plataformas en la pista en la que se está jugando y al activarla… bueno, al activarla comienza esa psicodelia en la que un inicio no sabes qué está ocurriendo.
En este tiempo de partida pude ver un par de efectos en los que la red se sustituía por tuberías con plantas pirañas que trataban de frenar los lanzamientos de varias bolas que aparecen en el terreno o la aparición de hipopótamos como sustitutos de las bolas a los que debes golpear. El objetivo era el de golpear las semillas que van apareciendo en huecos que van dejando las tuberías para sumar puntos que pueden hacerte ganar la partida sin la necesidad de hacerlo por el método convencional del tenis. En este sentido, Mario Tennis Fever te obliga a estar pendiente de muchos aspectos diferentes y aporta esa locura en la que todo puede pasar, aunque no tengas la habilidad necesaria para ganar un partido amateur. Habrá que ver qué otros efectos tiene este suceso especial, pero me ha parecido un añadido de lo más interesante que puede ser la salsa que complete un título de lo más interesante.
Suave, fluido y férreo para soportar la emoción

El compendio de personajes es de lo más completo.
En última instancia, el apartado gráfico que ofrece Mario Tennis Fever es sublime. Consigue reunir lo mejor de un videojuego deportivo, sin demasiadas florituras en los estadios (todos representativos de la saga) y sin excesivas distracciones para el jugador, con el color y la viveza que se espera de cualquier videojuego que esté englobado en la franquicia Mario. Ese equilibrio es totalmente clave para darle la identidad necesaria al título, más allá de toda la locura visual que suponen los momentos extraídos de la colaboración con Super Mario Wonder. Locura técnica, todo sea dicho.
Porque esa es otra de las virtudes de Mario Tennis Fever, la fluidez con la que se suceden todas las acciones en un partido del título, independientemente de todo lo que esté sucediendo en pantalla. Ya lo he dicho por activa y por pasiva en el resto de las impresiones de esta prueba privada que nos ofreció Nintendo, pero Switch 2 está demostrando que es una consola construida con la arquitectura necesaria para dar el salto que necesitaba la compañía japonesa. Ya no es solo que rayen la perfección con sus propias licencias, sino que también adaptan a las mil maravillas grandes éxitos que solo eran posibles en otras consolas.

La salud de los personajes también es un aspecto a tener en cuenta.
En este sentido, Mario Tennis Fever es la perfecta demostración de que Nintendo no quiere conformarse con un juego deportivo sin más, sino que está comprometida con exprimir al máximo sus opciones para generar un juego divertido y con argumentos suficientes para valerse del aumento de potencia gráfica que ofrece la nueva consola.
Un arranque de 2026 que puede conectar un golpe ganador para Nintendo Switch 2

En tan solo unos días se podrá definir de mejor modo el camino de Mario Tennis Fever en el catálogo de Nintendo Switch 2, pero su primera toma de contacto me ha dejado un fantástico sabor de boca. La experiencia con el título es genial, diferente y muy diversa en contenido y posibilidades jugables. El uso de las raquetas, sus implicaciones en el terreno y la colaboración con Mario Wonder son elementos suficientes para creer que estamos ante un nuevo éxito que permita arrancar el 2026 con el mejor golpe ganador y que esta volea no se quede en la red.