Este fue el primer papel de Jenna Ortega en el cine de terror (no es en Scream)
Jenna Ortega tuvo su primer contacto con el mundo del terror mucho antes de lo que piensas

Jenna Ortega se ha consolidado en los últimos años como una de las figuras más prominentes del cine de terror contemporáneo. Su icónico papel como Wednesday Addams en la exitosa serie de Netflix la catapultó al estrellato mundial, mientras que su participación en las nuevas entregas de la saga Scream la etiquetó merecidamente como una "reina del grito" para la nueva generación.
Sin embargo, muchos de sus seguidores asocian sus inicios en el género con la máscara de Ghostface, una suposición comprensible pero incorrecta. La primera incursión de Ortega en el mundo de los sustos y lo paranormal ocurrió mucho antes, en una de las franquicias de terror más influyentes de la década de 2010.
Un debut en el más allá

El verdadero primer contacto de Ortega con una saga de terror
Mucho antes de enfrentarse a asesinos en serie o de explorar los macabros pasillos de la Academia Nevermore, una joven Jenna Ortega tuvo su bautismo de fuego en el género con Insidious: Capítulo 2.
Estrenada en 2013, la aclamada secuela dirigida por James Wan y escrita por Leigh Whannell continuaba la aterradora historia de la familia Lambert y su conexión con el espeluznante plano astral. En esta película, Ortega, con apenas 10 años, interpretó a un personaje llamado Annie. Aunque su participación fue breve, resultó memorable para quienes hoy revisitan la cinta.
Su personaje aparece en una escena de flashback, un recurso narrativo crucial en la película. En ella, una joven Lorraine Lambert intenta ayudar a un niño atormentado, Josh Lambert. Annie es una de las niñas que se cruzan en su camino, y su presencia, aunque fugaz, contribuye a la atmósfera inquietante que define toda la saga.
Este pequeño papel fue su primera experiencia profesional en un set de rodaje de terror, un entorno que, lejos de intimidarla, parece haber encendido una chispa que definiría gran parte de su futura carrera.
Las bases una reina del grito
La experiencia en Insidious: Capítulo 2 fue mucho más que un simple trabajo infantil, pues, fue una toma de contacto con maestros del género como James Wan. Trabajar en un proyecto de esa magnitud, rodeada de efectos prácticos y una tensión palpable, le permitió absorber desde muy joven los mecanismos del cine de terror.
Este temprano aprendizaje sentó las bases de su capacidad para transmitir vulnerabilidad y fuerza, una dualidad que más tarde explotaría con maestría en sus papeles protagónicos. Su carrera posterior demuestra que no fue una casualidad.
Tras este debut, Ortega continuó explorando el género con participaciones en producciones como The Babysitter: Killer Queen, donde demostró su talento para la comedia negra y el terror slasher. Más adelante, su aclamado papel en la película X de Ti West la consolidó como una actriz versátil, capaz de navegar por subgéneros más crudos y estilizados. Cada uno de estos proyectos fue un escalón más en su evolución, preparándola para los desafíos que supondrían Scream y Miércoles. Aunque parece ser que nada la preparó para el salto a la fama.
De un papel secundario al estrellato

Insidious fue el comienzo de una gran carrera
Mirando en retrospectiva, ese breve cameo en el universo Insidious cobra una nueva dimensión, ya que realmente resulta fascinante ver a una futura estrella del terror dando sus primeros pasos en una saga tan fundamental.
Para Jenna Ortega, no fue simplemente un crédito más en su filmografía inicial; fue el punto de partida de una trayectoria dedicada a explorar los rincones más oscuros de la ficción. Su historia es un recordatorio de que las grandes carreras a menudo comienzan con pequeños papeles que, con el tiempo, adquieren un significado especial.
Así, la próxima vez que disfrutes de un maratón de Insidious, presta atención porque podrías ver el preciso instante en que una futura reina del grito descubrió su vocación.