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Juego de Tronos ya encara su recta final. El episodio que se emitirá el próximo lunes será el penúltimo en la historia de la ficción de HBO y esta octava temporada está marcada por algunas polémicas y ciertos errores que no están dejando a nadie indiferente. Uno de los más llamativos sucedió en el episodio 8x04, en el que se coló un vaso de Starbucks en una de las escenas, aunque ya ha sido eliminado del metraje por la productora. No obstante, eclipsó otro error más grave y que tiene que ver con las pautas marcadas por George R. R. Martin en sus obras.

Durante la celebración de la victoria tras la batalla contra los muertos, Daenerys nombra a Gendry, el hijo bastardo de Robert Baratheon, nuevo señor de Bastión de Tormentas. Con ello también le otorga el apellido de su difunto padre, negando la condición que tienen los bastardos en Canción de Hielo y Fuego. Cuando este acude en busca de Arya para transmitirle la noticia asegura que ya no se llamará más Gendry Ríos, sino que a partir de ese momento adopta el apellido Baratheon. Es aquí donde se produce un error garrafal e incomprensible.

Tal y como ha sucedido con Jon a lo largo de la serie, su apellido estaba determinado por su condición de bastardo, siendo Nieve por pertenecer al norte. Algo que también se circunscribe al resto de territorios: en Dorne, Arena; en las Islas del Hierro, Pyke; en el Valle de Arryn, Piedra o en el Dominio, Flores, tal y como recuerda los compañeros de Gizmodo. En el caso de Desembarco del Rey, de donde es originario Gendry, se les conoce como Mares, por lo que ese sería el apellido correcto; de hecho, Ríos corresponde a la región de la Tierra de los Ríos, valga la redundancia. No obstante, Robert nunca lo reconoció como bastardo, por lo que ni siquiera debería tener apellido.

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