¿SABÍAS QUE… Mega Drive tenía su propio contestador automático?

¿SABÍAS QUE… Mega Drive tenía su propio contestador automático?

Bienvenidos a una nueva entrega de ¿Sabías que…?, el apartado de AlfaBetaJuega dedicado a las curiosidades relativas a los videojuegos. ¿No odias cuando suena el teléfono y no estás en disposición de cogerlo, y para cuando ya te has hecho con él resulta que el interlocutor ya ha colgado desde su lado de la línea. Un fastidio. Ojalá hubiera un aparato que pudiera responder por nosotros cuando si, pasados un determinado número de tonos, no podemos levantar el auricular. ¡Un momento, pero si existe! Claro que sí, es un accesorio de la consola Mega Drive.

¿SABÍAS QUE… Mega Drive tenía su propio contestador automático?

Para los bolsillos más pudientes, y asumiendo que estos cachivaches tenían un distribuidor amigo que los colocase cerca de éstos, una Mega Drive podía ser más que una máquina de juegos. Podía ser también un camarada que atendiese las llamadas telefónicas por tí, pero también un amable cajero de banca que realizara operaciones con tu cuenta o un conveniente agente de seguros que te firmara una póliza de vida. Hasta te podía servir juegos desde un mágico lugar conocido en los noventa como “la red”. Acompáñanos a un viaje hacia el futuro materializado hace 25 años en esta edición de ¿Sabías que…?

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Mega Drive, hoy objeto de coleccionismo y fuente de nostalgia. Hace cosa de un cuarto de siglo, fiel amiga y compañera. El paso del tiempo no perdona, pero los recuerdos de la consola negra de Sega que afloran en sus antiguos usuarios perdurarán para siempre. Porque quien tiene una Mega Drive a comienzos de esa década loca, tiene un tesoro. Tiene una máquina que le permite jugar a grandes juegos como Sonic The Hedgehog, pero a la vez tiene también un conveniente electrodoméstico. Hay que vivir en Japón y estar dispuesto a contar con una factura telefónica más bien gruesa, no obstante, pero gracias al Sega Mega Anser, la vida iba a ser más fácil a cambio de algunos yens.

Esto no es como aquel hexágono sobre el que te podías poner a correr, saltar o dar patadas para que el personaje del juego tomara nota de tus movimientos, una idea que ya solo con explicarse se antoja cansada y poco práctica. El Sega Mega Anser es el mejor invento desde el pan de molde y el alambre para cerrar su bolsa. Con ayuda del Sega Mega Modem, un artilugio casi mágico que permite que Mega Drive se conecte a esa nueva dimensión cibernética que albergan los servidores de Sega, el Mega Anser es el compañero que el japonés moderno de finales del siglo XX necesita para cuando se cansa de echar su partidita.

El pueblo nipón siempre se ha tenido por gente trabajadora y de orden. Y por ello, la idea de que una consola fuera, además de fuente de entretenimiento una herramienta de gestión y organización, parece un tanto a tener en cuenta para dar ese mordisco a las ventas de la Famicom que parece que nunca llega. Pues bien, atentos a las prestaciones del Mega Anser. Gracias a su software, puede hacer las veces de contestador automático, para recoger esos importantísimos mensajes que se pierden en el limbo por no estar en casa. Porque cuando tú no puedes, el Mega Anser eleva su voz por tí, pero hay más, porque el accesorio provocó la aparición y edición de más software específico. Gracias al Mega Modem y a otra conveniente pieza de software denominada Naisu-kun Mini podemos conectar desde la comodidad de nuestros pisito en las afueras de Tokyo con el Banco de Nagoya para, impresora mediante, sacar un extracto de nuestra cuenta y consultar todos los movimientos registrados. La misma función que realiza el programa Osaka Bank My Line para quien fuera más partidario de guardar sus ahorros en Osaka que en Nagoya.

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