Siempre he pensado que una historia de terror funcionaría genial en España y Crisol: Theater of Idols me ha dado la razón. Análisis en PC

El título desarrollado por el estudio español Vermila Studios ocurre en un escenario que no estamos acostumbrados a ver en la industria

Siempre he pensado que una historia de terror funcionaría genial en España y Crisol: Theater of Idols me ha dado la razón. Análisis en PC
Publicado en Análisis

Creo que hablo por todos cuando digo que estamos cansados de que la inmensa mayoría de las películas, libros, videojuegos y demás productos basados en la ficción ocurran en Estados Unidos o Japón. Parece que no hay más lugares en el mundo en los que ambientar una buena historia de terror o suspense, aunque en Vermila Studios tienen muy claro que eso no es verdad y así lo han demostrado con su primer lanzamiento.

Crisol: Theater of Idols se presenta como una experiencia distinta a cualquier otra propuesta gracias a estar ambientado en una versión de la España del siglo pasado. Después de haber conseguido diversos premios en distintas ferias especializadas dentro del circuito indie, este juego, que cuenta con el respaldo de Blumhouse, nace con la idea clara de seguir una visión artística propia y de evitar parecerse a otras propuestas, algo que ya me dejó claro en nuestra primera prueba.

Ahora que ya he podido jugar la versión definitiva del título y que he pasado horas recorriendo la isla de Tormentosa, acabando con imágenes religiosas que me perseguían y huyendo de Dolores, es el momento de compartir todo lo que me ha transmitido Crisol.

Crisol: Theater of Idols: precio, plataformas y dónde comprar

Crisol: Theater of Idols
PlataformaXbox Series X|S, PS5 y PC
Plataforma analizadaPC
Fecha de lanzamiento10 de febrero de 2026
DesarrolladorVermila Studios
GéneroTerror, puzles
IdiomaVoces y textos en castellano

Crisol: Theater of Idols es un juego de horror, puzles y acción en primera persona desarrollado por el estudio español Vermila Studios y publicado por Blumhouse Games. La propuesta combina elementos de aventura y supervivencia con una ambientación profundamente inspirada en una versión retorcida de España, donde se explora una isla maldita en la que habrá que resolver acertijos y enfrentarse a enemigos inquietantes. El título se ha lanzado el 10 de febrero de 2026 para PlayStation 5, Xbox Series X|S y PC, ofreciendo una experiencia de terror accesible y con textos y voces en castellano.

Tormentosa te engancha y te atrapa sin necesidad de monstruos

Por poner un poco en contexto la propuesta narrativa de Crisol: Theater of Idols, su historia te sitúa en la isla de Tormentosa, un lugar ficticio en el que sus habitantes han dejado de rendir culto al dios Sol para rezar al Mar. Llegas allí controlando a Gabriel, un enviado del Sol para comprobar qué ha sucedido exactamente en ese lugar y por qué su gente ha dejado de adorar a su dios. A partir de ahí, este caballero irá descubriendo los misterios de la isla para intentar resolver la situación y devolver la paz a sus habitantes.

Para mí esta premisa tiene el suficiente gancho como para generar esa curiosidad que te lleva a avanzar. Además, mientras más te adentras en la historia, y sin hacer spoilers, más motivos te da para dudar de todos los personajes que te rodean hasta descubrir la verdad. Incluso hay extractos de pequeñas historias secundarias sobre algunos habitantes de la isla. Sin entrar en la complejidad de la narrativa, aquí para gustos colores, es innegable que tiene esa capacidad de captar tu atención y conservarla durante todo el juego.

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La decoración es perfecta hasta el mínimo detalle

En lo que no voy a admitir discusión es en la ambientación, porque los escenarios son sobresalientes. La influencia de España en esta tierra ficticia es evidente en cada detalle: desde los jamoneros en las cocinas hasta los bodegones en las paredes, pasando por la arquitectura de los edificios y las imágenes religiosas que decoran las estancias. Este nivel de detalle hace que la isla de Tormentosa sea un deja vú constante para el jugador, un hecho que tienen mucho mérito teniendo en cuenta que todo este folklore está adaptado al mundo que se nos presenta.

Por último, dentro de la ambientación la banda sonora también tiene mucha importancia. Durante toda la experiencia la música acompaña bien el ritmo del juego, pero quiero destacar el nivel que alcanza justo en la recta final del juego. Los últimos minutos del título me parecen fantásticos y merecen ser valorados.

No obstante, tengo que cerrar este apartado con un detalle negativo sobre los escenarios. Hay algunos problemas de programación en habitaciones de las que no puedes salir hasta que, por ejemplo, no has explotado todos los barriles, una zona en la que el jugador debe desplazarse en barca que resulta extremadamente lenta, rompiendo la fluidez de la experiencia y provocando; e incluso bajando por unas escaleras me "he caído" del mapa. No sé hasta que punto algunos de estos problemas están presentes a lo largo del juego y yo no los he experimentado, pero son fallos que alejan al título de la máxima excelencia.

La gestión de recursos no es lo más importante

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Explorando podrás conseguir broches para abrir cofres

Pasando ya a la parte jugable como tal, podríamos decir que Crisol tiene tres grandes pilares sobre los que se sustenta. El primero, y el que menos presencia tiene también en el título, es la gestión de recursos. Esta tarea no es el núcleo del desafío, pero sí cumple una función clave para invitar al jugador a explorar todas las rutas del mapa. El principal motivo para que este apartado sea menos relevante que en otros títulos es evidente, aquí la munición y las curas forman parte de la misma preocupación constante. Como recargamos balas con la misma sangre que nos da salud, no existen dos tipos de objetos ni diferentes proyectiles para cada arma, simplificando en ese sentido la tarea.

Además, tengo que decir que, al menos en la dificultad media, el título no busca ser exigente en este aspecto. Se asegura de que nunca te encuentres en una situación de frustración por falta de suministros, y para ello te proviene de todos los recursos que necesitas. Las inyecciones, que funcionan como curación inmediata y se pueden almacenar, están repartidas de manera muy equilibrada. En zonas con mayor concentración de enemigos o en fases finales, siempre tienes acceso a ellas con la intención de que afrontes los combates con todas las armas recargadas y la vida al máximo. Esto pone el peso de la dificultad en los puzles más que en el combate, del que hablaremos más adelante.

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Sin explorar y conseguir objetos no podrás desbloquear habilidades

El resto de recursos, como monedas para mejorar armas, calaveras de cuervo para desbloquear habilidades especiales o los broches obtenidos al absorber personajes secundarios que se usan para abrir cofres en la base, son opcionales. Recompensan a quienes exploran y viven la experiencia al completo permitiendo mejorar el equipo o conseguir habilidades que facilitan el juego, pero no son necesarios para avanzar en la historia. Esa flexibilidad permite que cada jugador decida si prefiere dedicar más tiempo y, de paso, optimizar a su personaje al máximo o simplemente seguir el camino más directo para avanzar.

El resto de utilidades que tenemos, como los cuerpos de animales que restauran vida o los bidones de gasolina para poder afilar nuestro cuchillo en las motocicletas del afilador también están bien ubicados y resultan útiles cuando los necesitas. En mi experiencia incluso ha habido ocasiones, sobre todo en la parte final del juego, en la que me han sobrado. Sin embargo, su presencia refuerza la sensación de seguridad y accesibilidad, logrando también que te dé menos reparo perderte por las posibles rutas.

La realidad es que, aunque bien equilibrada, la gestión de recursos de Crisol es ligera y funcional. No llega a ser un desafío probablemente porque ni el propio juego busca que así sea. Para mí, los desarrolladores han tenido claro que querían que su reto principal no esté en la supervivencia, sino en tomar decisiones inteligentes sobre cuándo curarte y cuándo recargar las armas en combate mientras que al moverte disfrutas de los escenarios y la narrativa.

Un combate sencillo, pero con más miga de la que parece

Pasamos a la segunda columna de Crisol: Theater of Idols y dejamos los puzles, que son los auténticos protagonistas, para el final. Esto no quiere decir que el combate quede relegado a un simple trámite o a resumirse en lo que pasa entre rompecabezas y rompecabezas. Desde el primer momento se percibe que el juego busca mantener al jugador en alerta, con enemigos que pueden aparecer en cualquier esquina. El sonido de madera moviéndose es suficiente para que te pongas en alerta, contribuyendo así a crear una sensación constante de tensión sin que la dificultad se vuelva frustrante.

De hecho, si hay algo de exigencia en el combate del título de Vermila Studios esta está más en la estrategia que en los reflejos o cualquier otra cualidad. Lo más importante es saber medir siempre cuándo necesitas tener vida y cuando estás falto de munición, todo para evitar encontrarte en situaciones en las que no tengas de lo primero y, por tanto, tampoco de lo segundo. No creo que tampoco haya un nivel de dificultad exagerado en este sentido porque es cuestión de lógica, de no malgastar salud curándote por encima de lo que necesitas o de recargar todas tus arma si es posible antes de absorber la sangre de un animal. Puede que en los primeros compases si estás un poco despistado te meta en algún pequeño aprieto, pero desde luego el juego no te busca las cosquillas por ahí.

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Cada vez que entra en escena Dolores te hace temblar

Donde sí que hay que medir un poco mejor es a la hora de curarse y recargar en combate. Puede que parezca que hay pocos enemigos porque al ser en su mayoría imágenes de madera todos te parezcan igual, pero su comportamiento cambia en función de su arma. Si el enemigo tiene una horca se lanzará desde más lejos en carrera, si tiene un cuchillo tendrá que estar más cerca de nosotros, y si tiene una ballesta puede hacernos daño incluso desde un balcón. Aquí entra esa capa de estrategia que decía para saber cuándo te dará tiempo a recargar un arma, cuándo puedes quedarte parado poniéndote una inyección o cuando es mejor moverse y esperar para estar más cubierto.

Además, en una categoría completamente distinta está la famosa Dolores, un enemigo especial al que no puedes atacar y que, cuando entra en escena, estará deambulando por una zona esperando a encontrarte para atacarte. Los encuentros con ella añaden un punto extra de tensión y, aunque con la práctica su efecto se diluye, está lo suficientemente bien dosificada como para que siempre pienses: otra vez Dolores.

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Tener tu cuchillo bien afilado es vital

Para terminar, no quiero mencionar específicamente qué armas hay porque creo que parte de la gracia del juego es ir descubriendo a cuáles accedes y ver cómo estas se transforman con el poder del Sol para que funcionen con tu sangre, pero sí quiero destacar que hay suficientes como para que tengas una buena herramienta para cada situación de combate. Y por si esto no fuese suficiente, también tiene un cuchillo que además de hacer bastante daño cuando está afilado puede hacer parries.

El corazón del juego: los puzles

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Más allá de la dificultad, los puzles están integrados a la perfección en la historia

Ahora sí, llegamos al elemento que define a Crisol: Theater of Idols, sus puzles. La estructura del juego gira en torno a ellos, son los que de verdad marcan el ritmo al que avanzas por los escenarios, desbloqueas habitaciones para continuar con la historia y cierras capítulos. Es donde debes esperar que el título brille y, la verdad, que para mí lo hace. El principal motivo es que los rompecabezas no solo funcionan como un obstáculo mecánico, sino que están integrados a la perfección en la narrativa y la ambientación. Cada acertijo tiene sentido dentro del mundo del juego, guarda lógica con los objetos que lo componen, con los personajes que lo plantean y con la historia que se va desarrollando a medida que avanzamos.

En cuanto a la dificultad, la mayoría de los puzles no son excesivamente complejos. Son claros, comprensibles y también satisfactorios de resolver, pero no considero que ninguno te haga romperte la cabeza de verdad. Evidentemente algunos requieren un poco más de reflexión que otros, y no voy a negar que he tenido que echar mano de la libreta alguna que otra vez, pero considero que están en el punto justo para mantener la sensación de reto sin llegar a frustrar al jugador.

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Además de puzles, también hay algunos juegos de reflejos

Eso sí, hay una nota negativa y es que en un puzle concreto encontré un fallo de programación que me hizo malgastar un par de horas. Aunque un nombre estaba colocado correctamente, el juego no lo reconocía hasta que lo moví y lo volví a colocar, obligándome a reorganizar todo de nuevo. Es un detalle puntual, pero refleja cómo pequeños errores pueden afectar a la experiencia. De nuevo, solo lo he vivido en una prueba, pero es un aspecto que debo comentar.

Más allá de eso, que prefiero tomármelo como una anécdota, el ritmo del juego en cuanto a los puzles está muy bien medido. Llegan con un temporalidad agradable para evitar que el juego sean enfrentamientos continuos, te obligan a pensar y a interactuar con el entorno de manera lógica, y mantienen una progresión interesante. Personalmente creo que la curva de dificultad podría haberse afinado un poco más: algunos puzles intermedios son ligeramente más sencillos que los finales y la sensación de escalada podría haber sido más evidente. Pero considero esto muy personal y en ningún caso empaña el hecho de que los puzles sean originales, bien implementados y uno de los pilares que hace que Crisol sea un buen juego.

+ Pros

  • Ambientación sobresaliente y única
  • Ideas muy originales como la vida como munición
  • Narrativa con gancho
  • Puzles muy bien integrados en el mundo que se muestra

- Contras

  • Fallos de programación puntuales
  • Decisiones de diseño cuestionables
  • Combate poco profundo a largo plazo
75Sobre 100

Valoración final de Crisol: Theater of Idols

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Crisol: Theater of Idols podría haber sido todavía más

Crisol: Theater of Idols es un juego valiente por salirse del camino fácil y que demuestra muy bien qué quiere ser. No necesita abusar del combate ni de la gestión de recursos para mantenerte enganchado; lo hace a través de una ambientación sobresaliente, una narrativa con el suficiente gancho como para invitarte a seguir avanzando y, sobre todo, unos puzles integrados a la perfección que se sienten parte natural del mundo que propone. La isla de Tormentosa no solo funciona, sino que tiene personalidad propia y consigue atraparte sin necesidad de recurrir constantemente a sustos o picos artificiales de dificultad.

El problema es que esa buena base no siempre está acompañada de la pulidez necesaria, y me duele en el alma. Esos fallos técnicos que he mencionado a lo largo del análisis y esas decisiones como la zona de las barcas, innecesariamente lenta, crean situaciones en las que el jugador queda bloqueado, sin mencionar siquiera el error en el puzle, que puede llegar a generar tanta frustración como para que dejes abandones el título. Son detalles concretos, sí, pero suficientemente importantes como para impedir que el título alcance todo su potencial. Especialmente en un juego que basa gran parte de su propuesta en la exploración, la observación y la resolución de acertijos, este tipo de problemas pesan más de lo que podría parecer a simple vista.

Por eso, la sensación final es agridulce. Crisol es un buen juego, con ideas muy interesantes, una identidad visual y sonora muy marcada y una propuesta jugable coherente de principio a fin. Sin embargo, esos fallos actúan como un lastre que le impide brillar más. Si no fuese por ellos, estaríamos hablando de una experiencia notablemente mejor valorada y que reflejaría aún más las grandes virtudes de este título.

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