Pragmata es de lo mejor que he podido jugar en Nintendo Switch 2, lo que demuestra que no es una consola únicamente dedicada a sus exclusivos
La nueva obra de Capcom dispone de un aspecto espectacular en la consola de Nintendo
Uno de los títulos que he probado durante los últimos meses y que más me ha impresionado es Pragmata. La propuesta de Capcom fue uno de esos juegos que consiguió cerrarme la boca, porque tras tantos retrasos y un supuesto reinicio, perdí la fe en esta IP, que pesaba que pasaría por el calendario sin pena ni gloria. No obstante, desde que lo jugué en Gamescom, me impresionó por su propuesta de acción**, especialmente en lo relativo a su combate, uno de los más originales que haya visto en un título de estas características.
Ahora tocaba el turno de disfrutarlo en su versión de Nintendo Switch 2. No me suele gustar repetir constantemente la misma demo de un juego, pero he de admitir que en esta prueba jugable en la consola híbrida de Nintendo lo sentí de lo más disfrutón. Pragmata parece estar diseñado para disfrutarse del mejor modo posible en la consola de actual generación de la gran N y, desde luego, es lo mejor que he jugado en el terreno third party en el citado sistema, lo que son palabras mayores. Si no estás familiarizado con el juego, te cuento en qué consistía esta demo.
Un juego que parece no prometer demasiado, pero que impresiona a los mandos
Existen muchos juegos de acción espacial en el sector del videojuego, por lo que a menudo da la impresión de que todo está inventado en este género. Es una sensación compartida por muchos, ya que al final, la mayoría de las propuestas acaban bebiendo de mecánicas muy similares, con diversos tintes estéticos que intentan, con mayor o menor fortuna, escapar de los convencionalismos de siempre. Sin embargo, no esperaba que Pragmata me sorprendiera con algo tan simple, y a la vez tan potente, como un sistema de hackeo capaz de dar un vuelco por completo a toda la jugabilidad. El título se presenta como una aventura de acción clásica situada en un entorno lunar opresivo, donde se controla a Hugh Williams, un miembro del equipo de expedición enviado a investigar una estación de investigación tras perderse el contacto con la Tierra.
Hasta este momento, todo parece entrar en los planes de cualquier manual del género: cuentas con un arsenal tecnológico para hacer frente a las amenazas robóticas que han reclamado el ecosistema lunar. La precisión en el disparo y la gestión del movimiento son vitales. No obstante, cuando la joven Diana entra en juego, la dinámica se transforma radicalmente. Diana es una androide con capacidades singulares, capaz de hackear la inteligencia artificial de los enemigos para "freír" sus sistemas. Esto permite que las defensas de las máquinas se desmonten, haciendo que los ataques de Hugh sean infinitamente más eficaces. Aunque pueda parecer una premisa sencilla sobre el papel, al probarla se revela como uno de los sistemas más satisfactorios e interesantes que se pueden encontrar hoy día en un título de estas características.

Para poder ejecutar esta mecánica de hackeo, Pragmata despliega una ingeniosa cuadrícula digital que Diana activa en mitad del campo de batalla. A través de este panel, el jugador debe ejecutar combinaciones de botones para desplazarse de manera horizontal y vertical, siguiendo un patrón específico que pase por puntos clave para resolver un puzle encriptado. Lo que en los primeros minutos de la demo parece un trámite sencillo, pronto escala en complejidad. A medida que avanzamos, descubrimos que la cuadrícula no es estática, pues en ella aparecen escudos y potenciadores que, si logramos integrarlos en nuestra ruta del laberinto, provocan un descenso aún más drástico en la defensa enemiga o incluso otorgan ventajas temporales a Hugh.
Este sistema abre un abanico inmenso de opciones tácticas. No es solo "resolver el puzle", sino decidir cuánto riesgo queremos asumir para obtener un beneficio mayor. Lo más fascinante es que toda esta gestión ocurre sin que la acción se detenga ni un solo segundo. Mientras el jugador intenta trazar el camino óptimo en la cuadrícula de Diana, el combate se mantiene en tiempo real. Esto genera una tensión constante en la que hay que esquivar las acometidas físicas de los robots y tratar de aturdirlos con Hugh para ganar esos segundos preciosos necesarios para completar el patrón de hackeo. Si Hugh recibe daño, el laberinto se reinicia, lo que obliga a medir con precisión milimétrica el momento y la forma en que se intenta el acceso al sistema enemigo. En niveles avanzados, donde el respiro es nulo, este equilibrio entre la habilidad motriz para el combate y la agilidad mental para el puzle promete ser un desafío absoluto para los reflejos del jugador.
El juego de acción que necesita Nintendo Switch 2

Más allá del genial sistema de hackeo y de una breve exploración que incluye puzles ambientales donde hay que activar generadores para abrirte paso, la demo de Pragmata alcanza su cénit con un espectacular combate contra un jefe final. Se trata de una mole mecánica, una estructura de ingeniería pesada que intenta poner las cosas realmente difíciles a nuestra pareja protagonista. Es uno de esos momentos de acción que te dejan con un gran sabor de boca, obligándote a estar en constante movilidad y a exprimir cada recurso presentado anteriormente. Este enfrentamiento final no solo sirve como prueba de fuego para nuestra destreza, sino que aporta esa sensación tan necesaria de querer seguir jugando durante horas una vez termina la prueba. Y un absoluto deleite a los mandos de Nintendo Switch 2, incluso en modo portátil.
Durante este duelo de titanes, las habilidades de Hugh y Diana se unen en una simbiosis fantástica. El flujo de juego se convierte en una danza monumental donde nunca dejas de hacer algo: mientras Hugh utiliza su propulsor para esquivar ataques devastadores y reducir la barra de estamina del jefe, el jugador debe aprovechar cada ventana de oportunidad para activar el hackeo de Diana. Cuando se cumplen las condiciones específicas, es posible activar una habilidad de hackeo especial, un golpe descomunal que funciona como un movimiento definitivo para infligir un daño masivo. La satisfacción de ver cómo el puzle mental se traduce en una explosión de piezas robóticas en pantalla es altísima, especialmente porque el juego no te regala nada; la dificultad está ajustada para que sientas que cada victoria ha sido trabajada y merecida.
La fluidez, necesaria para la jugabilidad de Pragmata

¿Pero cómo se mueve Pragmata en Nintendo Switch 2? A diferencia de la demo escogida para Resident Evil Requiem, aquí Capcom sí que incluye momentos de acción que pueden llegar a exigir en mayor medida a un sistema como Switch 2. Sin embargo, tanto en modo portátil como en el modo televisión, la jugabilidad se mantenía fluida y estable en todo momento, a 60fps que ya parecen casi un estándar para la consola. Es algo que resulta impresionante, porque esa fluidez es totalmente necesaria para experimentar los grandes momentos que protagonizada Pragmata en este aspecto.
La comodidad con la que se ejecutan todas las acciones de Pragmata en combate, con ese patrón de botones para poder hackear a los enemigos, es una gozada en Nintendo Switch 2. Además, no todo se limita a un excelente rendimiento, sino que el aspecto gráfico del juego es magnífico, ofreciendo un sistema de iluminación soberbio y que muy poco tiene que envidiar a la versión que pude probar hace unos meses en PS5. Aquí Capcom ha sabido trasladar a la perfección todas las virtudes técnicas de Pragmata y es un completo derroche para los que quieran disfrutarlo en la consola de Nintendo. Repito que lo que más sorprende es su fenomenal desempeño en modo portátil, donde pude experimentarlo en la mayoría de la sesión, con una premisa muy disfrutona y estable en todo momento.
Capcom se convierte en el mejor aliado de Nintendo Switch 2 hasta la fecha

Capcom parece haberse propuesto que este inicio de 2026 sea un regalo para los poseedores de una Nintendo Switch 2. Resident Evil Requiem será el encargado de abrir la veda en cuanto a los grandes lanzamientos third party de la compañía japonesa, pero Pragmata puede ser la guinda de ese pastel que se está preparando en 2026. La experiencia en la nueva consola de Nintendo es soberbia, lo que demuestra que la calidad ya no está reñida con el ecosistema de Switch más allá de sus exclusivos. Esta prueba de fuego se ha superado con total éxito.