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Una emblemática escena que se quedará en el corazón de sus fans, el último fuego que verá Daki

Kimetsu no Yaiba (Demon Slayer) dio final a su segunda temporada con una climática pelea entre Gyutaro y Tengen Uzui. Pero, como ya nos ha acostumbrado esta serie, su despedida no fue una batalla de matar o morir llena de sangre, sino una despedida trágica que humanizó al par de demonios que ocupan el puesto de la sexta luna demoníaca superior. En la franquicia, hemos visto como personajes como la familia de la araña demonio en la primera temporada fue todo menos un final feliz, pero puede que en esta ocasión Koyoharu Gotouge haya hecho llorar a sus fans.

El arco del Distrito Rojo de Kimetsu no Yaiba nos reveló cuál era el pasado de Gyutaro y Daki. Ellos eran dos niños que crecieron sin familia en este lugar, Gyutaro tuvo que aprender a vivir a como diera lugar, destinado a morir en soledad. Sin embargo, cuando nació su hermana, su suerte empezaba a cambiar. Ella empezó a trabajar como cortesana al servicio de una casa especializada en atender a los samuráis de la región. Desafortunadamente, su suerte volvió a oscurecerse cuando un político quiso violentar a la pequeña Ume (Daki), ella desesperada se defendió y le pinchó el ojo con su pasador para el cabello.

Lo que podría haber terminado en una historia de rebeldía y libertad acabó en tragedia. A diferencia de todas las veces que Gyutaro le había prometido que la protegería sin importar qué, no pudo evitar que quemaran viva a su hermana por haberse defendido. Este momento marcó para siempre su destino y los orilló a trabajar para Muzan Kibutsuji para seguir su vida como demonios, hermanos, siempre juntos.

Por esta razón es que su partida se vuelve tan impactante, las palabras de su hermano resuenan directamente en el corazón del público: "Los dos juntos no podemos ser vencidos. Tener frío o hambre no nos molesta en absoluto. Te lo prometo, siempre estaremos juntos. ¡Nunca te dejaré!". Estas palabras lo llevan a tomarla entre sus brazos y juntos cruzar el fuego de la muerte, lejos del descanso eterno.

Además, es interesante que este par de hermanos en Kimetsu no Yaiba resultan ser el paralelo directo entre Tanjiro y Nezuko Kamado. En este caso, Gyutaro piensa proteger a su hermana a cómo dé lugar al igual que Tanjiro, sin embargo sus contextos sociales son diferentes, mientras el cazador de demonios crece en el seno de una familia en la que puede confiar... el demonio es parte de la clase trabajadora en el distrito Rojo de Yoshiwara, rechazado por su propia madre por su aspecto. Fue solo después del nacimiento de Daki, cuyo nombre humano era Ume, que encontró sentido a su supervivencia, asignándose a sí mismo como protector y guardián. La consideraba su orgullo y alegría, y su belleza anuló la repulsión que la gente expresaba en su apariencia.

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La tristeza de Gyutaro y Daki en Kimetsu no Yaiba

Poco antes de convertirse en demonio, el episodio 18 de Kimetsu no Yaiba reveló que fue mientras intentaba salvar a su hermana moribunda que sucumbió a sus propias heridas emocionales. Fue la ira por la crueldad de la gente y el gobierno lo que lo motivó a volverse cruel, tanto como humano como demonio. A partir de ese momento, nada más estaba en su cabeza que salvar a su hermana, del mismo modo que Tanjiro tuvo ese pensamiento al ver transformada a Nezuko en demonio. Sin embargo, sus caminos se dirigieron en caminos opuestos.

Ver a su hermana desintegrándose frente a sus ojos y verla con su apariencia humana en el más allá le reafirmó que solo lamentaba una cosa en su vida humana y demoníaca: Él deseó que Ume pudiera haber tenido una vida mejor, si su destino hubiera sido diferente, si otra persona fuese su hermano, enseñándole a tomar otras decisiones en su vida.

¿Cuál es el significado de la escena final de Daki y Gyutaro en Kimetsu no Yaiba?

Esto lo llevó a tratar de alejar a Daki para que ella pudiera ser absuelta de sus pecados y no ser contaminada por su inmundicia en el fuego de la desesperación, ya que el único camino para él era el que conducía al infierno, pero Daki se negó a dejarlo ir y le recordó a Gyutaro que él había prometido cuidarla para siempre.

Gyutaro cede, caminando hacia las llamas del infierno cargando a su hermana en la espalda, lejos de la luz. Esta escena en sí se puede comparar con Tanjiro cargando a Nezuko en la caja en su espalda. Gyutaro burlándose de Tanjiro por no poder protegerla y ofreciéndose a convertirlo en un demonio hace que se dé cuenta de algo discordante.

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