El director de Harry Potter y la Piedra Filosofal ataca la nueva serie de HBO: "no tiene ningún sentido"
La serie de Harry Potter tiene un problema, y no está en su trama ni en la calidad de los actores

El anuncio de una nueva adaptación televisiva de la saga Harry Potter por parte de HBO generó un torbellino de expectación y escepticismo entre los fans. Mientras muchos celebran la oportunidad de ver una versión más fiel y detallada de los libros, otros se preguntan si es necesario revisitar un mundo cuya versión cinematográfica está tan arraigada en el imaginario colectivo.
A este último grupo se ha sumado una voz de enorme autoridad, la de Chris Columbus, el director que dio vida al universo mágico en la pantalla grande con Harry Potter y la Piedra Filosofal y La Cámara Secreta. Sus recientes declaraciones han caído como un balde de agua fría sobre el proyecto, cuestionando su propósito fundamental.
Un déjà vu creativo

La versión de Hagrid no difiere mucho de la creada por Chris Columbus
La crítica de Columbus no se dirige a la calidad de la futura producción ni al talento de su nuevo elenco, pues, su desconcierto proviene de la aparente falta de originalidad en el enfoque visual. El cineasta reveló su sorpresa tras ver unas fotografías del rodaje en las que aparecía el actor Nick Frost caracterizado como Hagrid.
Según Columbus, el vestuario era una réplica exacta del que diseñó su equipo para el recordado Robbie Coltrane hace más de dos décadas. Esta decisión estética le llevó a preguntarse públicamente cuál era el objetivo real de la nueva serie si iba a ser visualmente idéntica a las películas. Lo que a nosotros nos lleva a preguntarnos, por qué no siguieron el mismo camino que con los Dursley.
Para el director, la repetición de elementos tan icónicos le produce una sensación de "déjà vu". Su expectativa era que la serie de HBO ofreciera una interpretación visual completamente nueva del mundo creado por J.K. Rowling. Al percibir que se está optando por un camino tan similar al que él ya trazó, considera que la propuesta pierde parte de su justificación creativa.
Su pregunta, "¿cuál es el punto?", resuena con fuerza entre aquellos que esperaban una reinvención y no un simple calco de las películas que definieron a una generación.
Entre el halago y la confusión
A pesar de su contundente crítica, los sentimientos de Columbus son complejos, ya que ha admitido que, por un lado, se siente halagado al ver que sus diseños originales son considerados tan definitivos como para ser replicados. Es un reconocimiento implícito a la fuerza y el impacto del trabajo visual que él y su equipo realizaron.
Sin embargo, esta sensación se ve opacada por la extrañeza de ver su trabajo recreado de una forma tan literal. Confiesa que una parte de él está emocionada y siente curiosidad por el resultado final, pero no puede evitar la sensación de que se está recorriendo un camino ya explorado.
El director también ha dejado claro que su etapa en el mundo mágico está completamente cerrada. No tiene ningún interés en participar en la nueva serie, ya que siente que ya aportó todo lo que tenía que ofrecer a la franquicia. Su filosofía es seguir adelante y embarcarse en nuevos proyectos, una postura que ha mantenido a lo largo de su carrera. Su crítica, por tanto, no parece nacer de los celos o el resentimiento, sino de una genuina duda artística sobre la necesidad de este reinicio.
La oportunidad de profundizar

Repetir la misma propuesta que ya conocemos podría causarle problemas a la serie
Irónicamente, Columbus ha reconocido en otras ocasiones la gran ventaja que tiene el formato televisivo sobre el cine para una obra como Harry Potter.
Ha admitido sentir cierta "envidia" por la posibilidad que tendrá la serie de HBO de desarrollar tramas y personajes que él tuvo que omitir por las limitaciones de tiempo de un largometraje. Mencionó específicamente la ausencia del poltergeist Peeves o de escenas de los libros que eran imposibles de incluir.
Aunque cuestione la dirección visual, entiende el potencial narrativo del proyecto. Aun así, la gran pregunta que queda en el aire es si esa mayor fidelidad al texto será suficiente para justificar una producción que, al menos en apariencia, parece decidida a no distanciarse estéticamente de su aclamada predecesora.