¿Vivimos saturados de videojuegos?
Una meditación en voz alta acerca del estado actual de la industria de los videojuegos.

La industria de los videojuegos ha experimentado un crecimiento exponencial en las últimas décadas, y con él, una explosión en la cantidad de juegos disponibles en el mercado. Ya no es raro encontrar decenas de títulos nuevos cada semana, y esto plantea la pregunta: ¿estamos viviendo en una saturación del sector?
La respuesta corta es sí, no obstante la situación es un poco más compleja que eso. Por un lado, es cierto que la cantidad de videojuegos disponibles en el mercado es abrumadora. Con tantos juegos para elegir, es fácil sentirse perdido y atosigado, y muchos se ven obligados a tomar decisiones difíciles sobre qué juegos merecen su tiempo y dinero.
Por otro lado, es importante tener en cuenta que la saturación de videojuegos no es necesariamente una mala cosa. La gran cantidad de juegos disponibles significa que hay algo para todos, independientemente de sus intereses y habilidades. Podemos elegir entre una amplia variedad de géneros, estilos y plataformas, lo que significa que es perfectamente posible encontrar juegos que se ajusten a nuestros gustos. ¡Y eso es bueno! porque da igual cómo seas, que seguro que encontrarás un videojuego que te va a satisfacer al 100%. Garantizado.

Al ser la oferta de videojuegos tan amplia, siempre habrá un juego hecho a tu medida.
No es oro todo lo que reluce
Sin embargo, la saturación de videojuegos también tiene sus desventajas. Para empezar, puede ser difícil para los desarrolladores destacar en un mercado tan abarrotado. Con tantos juegos disponibles, es fácil que los juegos de alta calidad se pierdan entre la multitud, y muchos desarrolladores luchan por atraer la atención de los jugadores. Eso les sitúa en un contexto de una competencia muy salvaje, y a los consumidores nos están bombardeando todo el día con una sobreestimulación insana. Cada semana, o más bien casi cada día surge algo que se pone de moda, se viraliza a la velocidad del rayo, y todo el mundo lo quiere y lo desea, para poco tiempo después pasar al olvido en detrimento de otro producto nuevo que nos llama de nuevo la atención. Es un tanto agotador vivir así, la verdad. Aún no he terminado de digerir el éxito que tuvo Elden Ring y ya veo a todo el mundo gozándolo de lo lindo con Hogwarts Legacy. Y antes de que la mayoría de la gente termine de recorrer la famosa escuela de magos, muchos comenzarán una nueva aventura en Atomic Heart, no sin antes disfrutar del contenido que ofrecen las nuevas temporadas de juegos como Overwatch 2 o Fortnite. Y así siempre... No es que esto sea algo necesariamente negativo, pero me da que pensar que vivimos demasiado rápido, sin detenernos un segundo a disfrutar de verdad y a paladear cada detalle de los títulos que caen en nuestras manos.
Además, la saturación de videojuegos crea el riesgo de que pueda repercutir negativamente en la calidad de los juegos en general, restando valor a la industria. Con tantos juegos siendo producidos rápidamente, es fácil que los desarrolladores se centren en la cantidad en lugar de la calidad. Los juegos pueden ser lanzados antes de estar completamente pulidos, y esto puede llevar a una experiencia de juego inferior. Ya hemos visto en el pasado casos como el de Cyberpunk 2077 o Forspoken, que han vivido una salida al mercado bastante turbulenta entre otras cosas por sus bugs. No les hubiera venido nada mal un mayor tiempo de desarrollo.

Cyberpunk 2077 a día de hoy es perfectamente jugable y disfrutable, pero salió al mercado completamente repleto de bugs. Las prisas no son buenas consejeras...
Cómo combatir este problema
Pues para evitar esta situación, te puedo proporcionar mi recomendación personal, que no es otra que saber esperar. Sé que suena obvio, pero quizás no lo es tanto si tenemos en cuenta que cada vez hay más jugadores que están constantemente a la caza de nuevos lanzamientos, para terminarlos antes que nadie y así pasar al siguiente. Yo recuerdo mi niñez en los noventa, cuando con suerte te compraban uno o dos juegos al año, y no te quedaba otra que exprimirlos al máximo. Si andabas listo podías convencer a tus padres para alquilar videojuegos de vez en cuando o podías intercambiar tus juegos con tus amigos, primos o vecinos y así jugar más. Tampoco pido que volvamos a esa época, pero sí creo que es necesario que aprendamos más a valorar lo que tenemos, y le saquemos un mayor partido a esos videojuegos que pueblan nuestra estantería antes de fijarnos en nuevos títulos. Es lo que se llama un consumo responsable (y más económico). Todos somos víctimas del síndrome de Diógenes digital, porque acumulamos cientos de juegos en nuestras juegotecas virtuales de Steam o Epic, mientras corremos raudos a comprar más.
El ser más cautos a la hora de adquirir nuevos videojuegos nos puede además ayudar a ser mejores consumidores, en mi opinión. Cuántas veces, por las prisas nos hemos dejado llevar y hemos reservado o precomprado una edición coleccionista de un juego que después resultó ser una soberana decepción... ¿verdad?
Resumiendo, escapar de la saturación de videojuegos actual es fácil si sabes cómo. Ahora bien, si prefieres dejarte llevar y hacerte con todos los nuevos lanzamientos porque tu tiempo y tu cartera te lo permiten ¡pues oye, qué envidia! disfrútalo tú que puedes.