Análisis de God of War Ragnarok - La mayor epopeya jamás jugada

God of War Ragnarok aterriza en consolas PlayStation como el mejor videojuego posible en una PS5 y una conclusión de la saga nórdica de Kratos a la altura de las expectativas.

Análisis de God of War Ragnarok - La mayor epopeya jamás jugada

Hay videojuegos que llegan para abrirse un camino en la historia del sector del ocio interactivo. Historias que se quedan grabadas en el corto, pero intenso, recorrido de las escasas décadas de existencia de este mundo que nos apasiona. Aventuras narradas como las epopeyas más grandes que nos han dejado autores consagrados desde tiempos inmemoriales. Relatos épicos, cuyos momentos quedan guardados en la retina por mucho que pasen los años. God of War resurgió en 2018 con un título capaz de cumplir con todas y cada una de estas afirmaciones y su secuela, apellidada Ragnarok, tenía el listón demasiado alto para conseguir cumplir la expectativas que había generado su antecesor.

Hace unos días te contamos cómo habían sido nuestros primeros pasos con las impresiones de God of War Ragnarok, las cuales fueron muy positivas. Ahora llega el momento de la verdad, de dejar atrás el Fimbulwinter y adentrarse de lleno en esa batalla legendaria entre los Dioses para poner fin al conflicto de los nueve reinos con el derramamiento de su propia sangre.

+ Pros

  • A nivel técnico es un portento
  • Diseño de niveles completo y variado
  • Gran historia y buena evolución de los personajes
  • Incluye contenido secundario de gran calidad

- Contras

  • Excesivas pantallas de carga encubiertas
  • Argumento en ocasiones precipitado
  • DualSense no aprovechado
97Sobre 100

¿Es God of War Ragnarok tan, o inciuso más, épico que su antecesor? ¿Cumple con las expectativas y es candidato a Juego del Año? ¿Es la mejor aventura que ha protagonizado Kratos hasta la fecha? ¿Es el juego definitivo de PS5? Pues todo eso y mucho más lo responderé a partir de las siguientes líneas con el análisis completo de uno de los juegos que más me ha impresionado en mi vida.

God of War Ragnarok: precio, fecha de lanzamiento, plataformas y dónde comprar

God of War Ragnarok
PlataformaPS5 y PS4
Fecha de lanzamiento9 de noviembre de 2022
DesarrolladorSanta Monica Studios
GéneroAcción y aventura
IdiomaTextos y voces en español

God of War Ragnarok es la secuela del título lanzado en 2018 y galardonado con el premio a Juego del Año en The Game Awards. Desarrollado por Sony Santa Monica Studios, God of War Ragnarok ofrece una nueva aventura junto a Kratos y Atreus para emprender el Ragnarok, el fin de los dioses de la cultura nórdica. Con su lanzamiento el 9 de noviembre de 2022 en PS5 y PS4 de manera exclusiva, ofrece una aventura cargada de acción que, además, incluyendo voces y textos en español.

God of War Ragnarok PS5

El precio oficial de lanzamiento para las ediciones físicas es de 79,99 euros en PS5 y de 69,99 euros para PS4, aunque es posible comprarlo con un pequeño descuento en la mayoría de tiendas online.

God of War Ragnarok PS4

Experiencia con God of War Ragnarok

He comenzado este análisis diciendo que hay juegos que llegan para grabar a fuego su nombre en la historia y no pienso andarme con demasiados preámbulos: God of War Ragnarok ya es uno de ellos. Si el título de 2018 era un soplo de aire fresco para la saga y conseguía rozar la excelencia, Santa Monica ha conseguido tocar las teclas exactas para refinar la fórmula de su obra magna y transformarla en algo incluso más impresionante. Todo lo que ocurre en las 25 horas -aproximadamente- que te esperan en esta nueva aventura de Kratos y Atreus respira épica por los nueve costados, si se me permite la licencia. Es el mejor juego que ha llegado hasta la fecha a PS5, de eso no cabe ninguna duda, pero es que no se queda ahí, sino que se coloca en un lugar privilegiado en toda la historia. La fuerza de los dioses vuelve a acompañar a la saga y la sitúan en el escalón más grande del Panteón.

Una historia digna del Ragnarok

god of war ragnarok

God of War Ragnarok es un videojuego con una gran historia sustentadas por personajes increíbles.

Como siempre decimos con cada análisis, el texto que encontrarás a continuación está totalmente libre de spoilers, por lo que no debes temer destriparte nada del argumento con lo que leerás a continuación. No obstante, en un videojuego tan narrativo como el que nos ocupa, sería un crimen no hacer una valoración de la historia que he vivido junto a Kratos y Atreus en God of War Ragnarok. Por simplificar las cosas, tal y como comenté en las impresiones, este juego tiene la primera hora más impresionante que he visto en mucho tiempo. Simplemente brutal.

¿Es necesario haber jugado al God of War (2018) para jugar God of War: Ragnarok?

Sí es necesario, ya que los hechos de la historia inician tras el final del juego anterior y hay que entender el porqué de los acontecimientos y el camino de los personajes en el transcurso de la aventura completa

Lo mejor es que Santa Monica ha conseguido mantener un buen equilibrio entre los momentos épicos que se espera de cualquier juego de God of War y esa nueva exploración libre que se permite en esta ocasión, con lo que hay situaciones cargadas de acción, algunas otras de exploración, de resolución de puzles y un largo etcétera. Todo ello llevado de manera que la narrativa avance de manera natural y con algunas sorpresas y giros que te mantienen siempre pegado a la pantalla. Sí que he de decir que tal vez la decisión de finalizar la saga nórdica en esta segunda entrega puede haber pasado factura al desenvolvimiento de determinados actos que se suceden de manera algo precipitada, pero en su conjunto es realmente satisfactorio y ofrece una aventura a la altura de la saga que nos ocupa.

Desde luego, este componente más virado hacia lo narrativo y el lado humano de Kratos le sienta como anillo al dedo, más allá de la brutalidad de la que hacía gala su trilogía original, permitiendo ver el enorme crecimiento del personaje, pero sin olvidar su pasado. Una simbiosis fantástica que nos deja momentos increíbles y que provocan reacciones de asombro, resoplidos o incluso señales de desagrado ante el nivel de agresividad para terminar con ciertos enemigos. Un despliegue impresionante de lo que debe ser una buena epopeya en formato videojuego.

Jugabilidad reconocible y revolucionaria al mismo tiempo

god of war ragnarok

La variedad de enemigos ha aumentado notablemente en God of War Ragnarok,

Uno de los mayores miedos tras la presentación de God of War Ragnarok fue si iba a ser demasiado continuista con el título de 2018. Inicialmente compartía estos temores, pero al ponerme a los mandos de la propuesta se esfumaron todos gracias a una construcción fantástica de la fórmula que funcionó hace cuatro años y refinada del tal modo que permita innovar, explorar nuevas opciones y mejorar aquellas que se quedaban cojas por uno u otro motivo.

Antes de comenzar a desgranar todos estos aspectos, he de decir que lo que leerás a continuación solo es la superficie de todas las capas de progresión que encontrarás en esta entrega, ya que algunas de ellas son susceptibles de spoilers y cambian por completo la dinámica. Pero, obviamente, no hablaremos de esos aspectos, ya que es mejor que los descubras por ti mismo, pero será mejor que sepas que hay mucho más de lo que te contaremos y he de decir que es lo más interesante de God of War Ragnarok y lo que lo hace más diferente de su antecesor.

Desde el inicio, Kratos cuenta con el hacha Leviatán y las Espadas del Caos, tal y como terminó su anterior aventura. Esto permite que en todos los reinos que se pueden visitar se saque el mayor partido posible a ambas armas para la resolución de ciertos puzles y la apertura de nuevos caminos. Si en el primer título las Espadas del Caos llegaban ligeramente tarde y todo se centraba en el uso del Hacha Leviatán, aquí hay el doble de opciones que por aquel entonces e incluso se ha ampliado el uso de ambas armas en este sentido para mover columnas, derribar puertas, congelar o quemar y una gran ristra de opciones para no repetir constantemente la misma dinámica. De hecho, es fácil encontrar caminos, cofres u otros elementos bloqueados porque aún no se cuenta con los artilugios necesarios, potenciando la rejugabilidad de cada reino.

god of war ragnarok

Cada reino de God of War Ragnarok cuenta con una construcción única a la que se le saca el mayor partido jugable.

Sin embargo, no todo se basa en la interacción con el entorno, que es mucho mayor que la del primer juego debido a este aumento de posibilidades, sino que en combate también se le ha otorgado estado alterados a las armas. Lógicamente, el Hacha Leviatán puede impregnarse de hielo y provocar el estado alterado a los enemigos, con lo que se congelan y se mueven más lentos, mientras que las Espadas del Caos generan quemaduras que van restando salud lentamente. Lo más interesante de esto es que ciertos enemigos también pueden provocar estos estados en el protagonista, por lo que hay que tener especial precaución, especialmente con los einheriar, que pueden provocar estado de Biofrost, con lo que paralizan una porción de la barra de salud y, al recibir un golpe, se reduce notablemente.

Teniendo en cuenta todos estos detalles, los combos que puede ejecutar Kratos son mucho más variados, permitiendo lanzar a los enemigos por los aires, estamparlos contra el suelo, realizar una infinidad de virguerías combinando las dos armas y ejecutar potentes ataques mediante las runas que se pueden incrustar en ellas. Todo en God of War Ragnarok está construido para otorgar una mayor fluidez a la hora de combatir e incluso la distribución de los enemigos y su comportamiento está destinado a sacar partido de esa verticalidad que permite el uso de las Espadas del Caos. Un absoluto deleite en cuanto a diversión.

Otro de esos aspectos que se han mejorado notablemente respecto a la anterior entrega es el árbol de habilidades de los protagonistas. Más allá de que ahora Atreus dispone de un nuevo tipo de flechas mágicas, las posibilidades para que ambos ejecuten acciones se ha ampliado notoriamente, permitiendo un sinfín de nuevas posibilidades para las armas. De hecho, también se ha generado un sistema de recompensas para obtener la maestría de cada combo o mejora, con lo que se puede invertir la experiencia obtenida en los combates para destinar ese perfeccionamiento de la técnica a un punto concreto: daño, defensa y crítico. Con ello, las posibilidades se multiplican para sacarle el máximo partido a tus movimientos preferidos.

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Brok y Sindri vuelven a contar con un gran protagonista en esta entrega.

Por último, en este sentido, Brok y Sindri vuelven a ser los encargados de poner a punto el equipo de Kratos y Atreus y aquí el arsenal sigue siendo inmenso. Además, ahora se han incluido varios tipos de escudos, con lo que se unen a la amplia lista de elementos mejorables y construibles para conformar el equipo que mejor se adapte a tu estilo. El trabajo de Santa Monica en todo este proceso es magnífico, ya que incluyen opciones muy diversas para una personalización totalmente detallada.

Explorando los nueve reinos: una aventura completísima

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God of War Ragnarok incluye una gran distinción entre los nueve reinos.

Uno de los aspectos más criticados del juego de 2018 fue la imposibilidad de visitar los nuevos reinos que conforman la mitología nórdica, ya que algunos eran inaccesibles y otros estaban reducidos a una pequeña porción. No obstante, God of War Ragnarok arregla este asunto y permite adentrarse en los nueve territorios para ofrecer experiencias muy diferentes entre sí. Y aquí es donde destaca uno de los mejores aspectos de esta secuela y que lo distancia de su antecesor: cada reino es único en su planteamiento y ofrece una jugabilidad diferente, en algunos casos de manera más diferenciada que en otros.

De este modo, Santa Monica ha construido cada reino como una parte independiente del resto, aunque con elementos comunes para sortear obstáculos o resolver puzles. No obstante, el ambiente que se respira al visitar un reino diferente es que la jugabilidad cambia respecto al anterior y eso es una de las grandes noticias que deja el título. Ese miedo a que el continuismo de la propuesta acabara agotando con el paso de las horas parece patente durante la etapa de desarrollo, por lo que se ha realizado un esfuerzo brutal por ofrecer experiencias diferentes en cada uno de los nueve reinos.

Esto se traduce en enemigos diferentes para cada uno de ellos, en una gran variedad de puzles repartidos por cada uno de los mapas, algunos de ellos exclusivos de cada reino y, por si fuera poco, entornos muy diferenciados y que permiten experimentar diferentes mecánicas a la hora de interactuar con ellos. En las impresiones de hace unos días comentaba que el reino de Svartalfaheim disponía de un largo similar al de Midgar en el primer juego y que podía explorarse con una barca. Pues bien, en Midgar el terreno se recorre con un trineo tirado por dos lobos; en Alfheim hay que jugar con los rebotes de las luces celestiales para abrir compuertas; en Vanaheim hay plantas que sueltan veneno por el terreno y hay que congelarlas… y así sucesivamente.

god of war ragnarok

La jugabilidad y la interacción con el entorno varían en función de cada reino.

Lo más llamativo en todos estos detalles, en mi experiencia, ha sido poder enfrentarse a una enorme variedad de enemigos, ya que cada uno de ellos tiene sus propias características, fortalezas y debilidades, con lo que enfrentarlos en potencialmente diferente respecto al resto. Algunos de ellos incluso obligan a romperles la guardia para poder atacarlos, otros son capaces de sanar a sus compañeros e incluso los hay inmunes a los ataques físicos. También cabe destacar que se ha mejorado notablemente la inteligencia artificial y su comportamiento es mucho más impredecible y agresivo, por lo que puedo asegurarte que en los niveles más altos de dificultad vas a morir en más ocasiones de las que crees. No subestimes a ningún enemigo, por muy pequeño que sea.

God of War Ragnarok sabe implementar esas diferencias entre reinos y traducirlas en un entorno jugable único para cada uno de ellos, lo que aporta frescura en el gameplay y la sensación de estar descubriendo siempre algo nuevo. De hecho, es uno de los aspectos que me deja mejor sabor de boca y es una lástima que no se puedan destacar algunos de los puntos que hacen del título una experiencia única y totalmente diferente respecto al juego de 2018, pero con que tengas claro esa evolución a nivel jugable y que constantemente se ofrecen avances y nuevas mecánicas para que la curva de progresión no se quede estancada, es suficiente.

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La variedad de enemigos de God of War Ragnarok permite explorar muchas nuevas formas de combate.

Además, también hay que destacar que el papel de Atreus en esta ocasión esa más maduro y protagonista que en la primera entrega, con mayores acciones que realizar y un apoyo con el entorno aún mayor, especialmente en lo relativo a las nuevas flechas que mencionaba, ya que permiten que haya nuevas maneras de afrontar tanto las batallas como la exploración de los diferentes reinos como, por ejemplo, para abrir nuevos pasajes o acceder a multitud de coleccionables.

Un compendio de misiones secundarias útiles que ayudan a ampliar la experiencia

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Hay nuevos personajes de lo más curiosos en esta nueva entrega.

Para completar el buen hacer de la historia principal, God of War Ragnarok también incluyen infinidad de tareas secundarias que permiten ampliar notablemente la experiencia y entretenerse el tiempo necesario en cualquiera de los reinos para cumplir favores, explorar para conseguir coleccionables como los cuervos de Odín, abrir los cofres de las nornas o explorar las rasgaduras de los reinos, entre otras muchas cosas. El Ragnarok puede estar siempre que haya una misión que cumplir.

Y es que uno de los aspectos más destacables en este sentido es que todo lo secundario encaja realmente bien con la propuesta, por lo que te invita a explorar lo necesario para acudir al punto del mapa y descubrir de qué trata, con una integración fantástica en el universo. Además, supone una ocasión perfecta para seguir ganando experiencia, desbloqueando nuevas habilidades o conseguir materiales para la construcción de nuevo equipo. Incluso se ha decidido ampliar más si cabe todo este contenido, añadiendo nuevas misiones en los compases finales que permiten seguir explorando aún más los nueve reinos, por lo que más de una visita a cada uno de ellos resulta prácticamente obligatorio.

Con ello, God of War Ragnarok es un videojuego completísimo, capaz de ofrecer multitud de tareas que cumplir y que se inviertan decenas de horas en cada uno de los reinos para su consecución al completo. Y es que no hablo únicamente de que las tareas secundarias estén totalmente relacionadas con los personajes protagonistas, con historias de la mitología nórdica y con hechos relacionados con todo el universo de la saga, sino que su mundo está construido de tal modo que resulta de lo más cómodo lanzarse a completar todas estas actividades, sin que resulte pesado o tedioso. De hecho, algunas de ellas están interconectadas, por lo que es incluso más fácil ir saltando de una a otra casi sin darse cuenta.

Lo mejor que ha dado PS5 a nivel técnico: un despliegue brutal de nueva generación

god of war ragnarok

A nivel gráfico, God of War Ragnarok es un absoluto portento.

Toca terminar este análisis de God of War Ragnarok hablando de uno de los aspectos fundamentales para determinar cómo luce en la nueva generación, el terreno técnico. Sin más dilación: es lo mejor que ha llegado hasta la fecha a PS5, sin ningún género de dudas y con perdón de The Last of Us Parte I. El trabajo de Santa Monica te quita el hipo desde el primer minuto, con un aspecto colosal y que rompe todos los moldes respecto a lo que se había visto hasta el momento. Una brutalidad técnica que saca un músculo enorme capaz de combatir con cualquier contendiente de la actualidad.

Sorprende sobremanera todo lo relativo a las expresiones faciales de los personajes, así como sus animaciones, totalmente cuidadas y realistas en cada uno de los movimientos que ejecutan. Obviamente es algo que se traduce de mejor modo en las cinemáticas, pero las sensaciones que deja el gameplay son igualmente brutales, aunque hay algún que otro fallo en la sincronización labial, pero nada que chirríe en exceso en este sentido.

Por otro lado, en cuanto a modelados y texturas, estamos ante un juego brutal y con una calidad excepcional. Puede que a primera vista no puedas notar una enorme diferencia con respecto al juego de 2018, pero cabe recordar que aquel título llevaba al límite incluso a PS4 Pro, con lo que aquí se han mejorado todos esos aspectos que su antecesor no podía alcanzar. La cantidad de elementos que se incluyen en cada escenario, el uso de la iluminación de manera fantásticamente integrada y un alto grado de detalles que no tiene nada que envidiar a cualquier otro videojuego del mercado. Todo esto lo remata uno de los usos del HDR más brutales que he visto, con un destaque de los colores espectacular que saca a relucir el máximo esplendor de cada uno de los reinos.

god of war ragnarok

La calidad de los entornos de God of War Ragnarok es soberbia con multitud de detalles.

En cuanto a su desempeño técnico, jugar God of War Ragnarok a 60fps es un regalo de los dioses. La fluidez que se ha incluido en esta ocasión en el gameplay permite sacar el máximo partido a una tasa de rendimiento que no decae en ningún momento y que favorece ese frenetismo de una obra de acción tan espectacular como la que pone la saga sobre el lienzo teñido de sangre, porque en esta ocasión las animaciones son mucho más brutales y sangrientas, algo de lo que tal vez adolecía su predecesor. Además, es algo meritorio teniendo en cuenta que el juego se ha vuelto a dirigir en el plano secuencia ininterrumpido que tanto impresionó en 2018, por lo que mantener la fluidez en todo momento es casi magia.

La única nota negativa que deja el juego en este sentido es algo que ya comenté en las impresiones: los innumerables momentos de pantallas de carga camufladas en estrechos pasadizos que denotan, de algún modo, la limitación que ha tenido Santa Monica a la hora de lanzar el juego también en PS4. La única manera posible de hacer correr esta bestia en la consola de anterior generación era incluyendo estos pequeños segundos necesarios para cargar los escenarios y, aunque es una técnica que se utiliza mucho a día de hoy, aquí sí que parece algo excesiva.

Para finalizar, hay que hablar de los únicos dos aspectos que nos quedarían por mencionar respecto a la experiencia con God of War Ragnarok: el uso del DualSense y el audio. Comenzando por el mando, sigue sin arrancar en ese tipo de sensaciones que se nos prometieron con Astro’s Playroom, aunque hay pequeños indicios de que se va por el buen camino. El uso del Hacha Leviatán al lanzarlo aporta sensaciones muy diferentes, especialmente cuando lo llamamos de vuelta y choca con la mano de Kratos. No obstante, hay otros momentos en los que se le podía haber sacado un mayor partido y no se nota como debería, por ejemplo, a la hora de deslizarse por el hielo con el trineo, donde no existe esa sensación que sí se experimentaba en el videojuego que llegó junto con la consola. Sigue habiendo mucho que explorar con esta tecnología, aunque aquí sí que se han dado pequeños pasos adelante.

god of war ragnarok

Las escenas cinemáticas regalan momentos increíbles en los que a veces es difícil discernir si jugamos a un videojuego o vemos una película.

En cuanto al sonido, sí que cumple con creces en todas sus vertientes. La banda sonora regala melodías totalmente reconocibles con la saga y acordes a la mitología nórdica, mientras que el doblaje español sigue siendo excelente, como en cada obra nacida de PlayStation Studios, donde se reúne lo mejor del panorama nacional para dar voz a personajes tan épicos. Los efectos de sonido, además, sacan el máximo partido del sonido 3D, especialmente si cuentas con auriculares dedicados a esta tecnología para ofrecer una experiencia envolvente y muy satisfactoria.

God of War Ragnarok: valoración final

god of war ragnarok key art

God of War Ragnarok es un juego brutal, épico, enorme y que cumple con todo aquello que se le puede pedir a una obra de este calibre. No me cabe la menor duda de que escucharemos su nombre en repetidas ocasiones en la gala de The Game Awards el próximo 8 de noviembre y tal vez sea el único capaz de competir con un gigante como Elden Ring.

El trabajo de Santa Monica vuelve a rozar la excelencia más absoluta con una fórmula totalmente refinada y adaptada a esta aventura, permitiendo su evolución natural y aportando nuevos elementos que encajan a la perfección con lo visto anteriormente. Esa sensación de estar jugando algo reconocible y que, al mismo tiempo, sea capaz de rasgarse las vestiduras para presentar un modelo totalmente diferente hace que estemos ante uno de lo mejores juegos de la generación. Una de esas obras imprescindibles que permanecerán grabadas en los murales de la historia.

God of War Ragnarok PS5

God of War Ragnarok es un juego épico y lo tiene todo para triunfar desde el día de su lanzamiento. Ya es un firme candidato a ser Juego del Año y supera en todo a su antecesor, que ya consiguió tal reconocimiento en 2018.

Un juego imprescindible para todo jugador de PS5 o PS4.

De este modo, si estabas esperando a saber cómo salía esta segunda entrega de la saga nórdica de God of War, puedes respirar tranquilo, ya que es incluso mejor que lo que nos propuso la aventura de 2018. Un juego más completo en todos los sentidos y que aprende de sus escasos errores para poder solucionarlos y hacerlos evolucionar con el resto de elementos. La obra definitiva que todos nos merecíamos.

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